¿Cómo afecta la pérdida auditiva de mi hijo o hija en su desarrollo lingüístico?

Diagnóstico

En el proceso de valoración y diagnóstico audiológico, los profesionales nos irán informando acerca de los diferentes factores que caracterizarán la pérdida auditiva de nuestro hijo o hija. Toda información es importante, pero destacamos que el grado de pérdida auditiva nos dará la mayor información sobre las implicaciones relacionadas con el acceso a los sonidos en general y a la comunicación oral en particular.

¿Qué permite que podamos desarrollar el lenguaje oral?

Son muchos los factores que permiten que las personas podamos desarrollar el lenguaje oral:

  • Tenemos estructuras biológicas que nos permiten escuchar y producir el lenguaje oral.
  • Pertenecemos a una especie “programada” para desarrollar el lenguaje.
  • Estamos inmersos en un contexto que nos facilita su desarrollo (desde bebés formamos parte de un grupo que se comunica a través de la lengua oral: la familia)
  • Estamos expuestos a ese lenguaje continuamente porque oímos hablar a las personas de nuestro alrededor y a nosotros mismos.
  • Etc.

Si alguno de estos aspectos no se da, tendremos algunas dificultades para poder desarrollar el lenguaje oral de forma natural.

Puede ocurrir que tengamos dificultades anatómicas que no nos permitan hablar, como en el caso de las afonías, puede ocurrir que tengamos trastornos específicos en el desarrollo del lenguaje que impliquen dificultades neurológicas o de procesamiento de la información, puede ocurrir que estemos aislados de la sociedad y no tengamos ese modelo lingüístico necesario para la adquisición del lenguaje y puede ocurrir que nuestro sistema auditivo tenga alguna disfunción que dificulte la escucha de los sonidos y de la comunicación oral.

Entendemos entonces que la “cantidad y calidad” de la información que recibimos auditivamente va a facilitar o a dificultar el desarrollo natural del lenguaje oral.

 

¿Cómo podemos conocer la “cantidad” de información que escucha mi hijo o hija y la “calidad” de ésta?

 

Conocer el grado de pérdida auditiva de nuestro hijo o hija nos dará ésta información. A grandes rasgos podemos resumir las implicaciones en:

Las pérdidas leves: Este tipo de pérdida puede hacer más difícil la comunicación, especialmente en ambientes ruidosos, pero no impiden un desarrollo lingüístico natural, es decir, no produce alteraciones significativas en la adquisición y desarrollo del lenguaje.

Las pérdidas moderadas: Nuestro hijo o hija tendrá más dificultades para la adquisición del lenguaje oral, sobre todo si se usa únicamente la vía auditiva ya que en este tipo de pérdidas se suele perder información en las frecuencias en las que se da la comunicación oral.

Las pérdidas severas: Esta pérdida supone importantes problemas para la comunicación hablada y para la adquisición del lenguaje oral. La voz no se oye, a no ser que ésta sea emitida a intensidades muy elevadas. Su desarrollo se dará únicamente si existe información visual.

Las pérdidas profundas: Este nivel de pérdida auditiva provoca alteraciones importantes en el desarrollo global del niño; afecta a las funciones de alerta y orientación, a la estructuración espacio-temporal y al desarrollo comunicativo oral.

 

Y ahora que conocemos el grado de pérdida y su implicación, ¿qué podemos hacer?

Lo más importante no es conocer y etiquetar la limitación auditiva de nuestros hijos e hijas, si no conocer con qué recursos contamos para poder mejorar esa audición y las estrategias que podemos utilizar para potenciar el acceso a la información auditiva y desarrollo de la comunicación, cuestiones muy importantes, sobre todo, en los primeros años de vida de nuestros hijos e hijas. Para ello, es importante contar con los diferentes profesionales para que nos informen, asesoren y acompañen.