Entrevista al Doctor Ángel Ramos Macías por el Día Internacional del Implante Coclear

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Día Internacional del Implante Coclear

Según datos de la Dirección General de Dependencia y Discapacidad del Gobierno de Canarias la población con sordera en las islas asciende a 11 801 personas, siendo una de las discapacidades que tiene más dificultad de visibilización social, llegando a ser apodada “la discapacidad invisible”.
Hoy 25 de febrero con motivo del Día Internacional del Implante Coclear entrevistamos al Doctor Ángel Ramos Macías, jefe del Servicio de Otorrinolaringología en el Complejo Hospitalario Universitario Insular y Materno Infantil de Gran Canaria y una eminencia en implantología coclear.

 

Empecemos por el principio, ¿qué tipologías de sordera existen?

Vamos a dividirlo en dos partes: personas adultas y menores. En cuanto a sorderas infantiles, hoy en día sabemos que al menos el 50 % son genéticas. Luego existe un porcentaje cada vez menor de alteraciones perinatales: deficiencias respiratorias, bebes con muy bajo peso al nacer, etc. Por ejemplo, este mes operamos a un niño para colocar un implante coclear que nació con 25 semanas, pesó sólo 700 gramos y como resultado tenía sordera. También hay un volumen muy grande de casos que están relacionados con el citomegalovirus, infecciones y demás, pero esas son las principales causas en menores.

En personas adultas cambia la cosa, ya que no es tanto la congénita como las relacionadas con el deterioro de la propia audición. Si por lo general a lo largo de la vida perdemos 10 dB por año, hay personas que pierden 20 o 30 dB. Esto significa que pierden la audición precozmente, son las llamadas sorderas progresivas. Luego están las sorderas súbitas, por ejemplo, un paciente que padece colesterol o hipertensión al que en vez de estallarle la arteria coronaria le estallan los oídos, generando en una sordera derivada. Y luego tenemos un gran grupo de traumatismos sonoros, entre otras tipologías.

¿Cómo se realiza la detección de un caso de sordera? ¿Qué beneficios tiene la detección precoz?

Veamos, con detección precoz nos referimos a las sorderas infantiles. El diagnóstico precoz está instaurado en toda la comunidad autónoma y tiene una eficacia de más del 95 %, ya que sólo se escapa un 5 % de casos en los que no hay detección. ¿Por qué? Bueno, algunas familias por principios no quieren que a sus bebés se les haga ningún tipo de test, ni siquiera quieren que se vacunen, y a veces también puede ser debido a problemas de tipo administrativo.

¿Sirve para algo la detección precoz? Por supuesto. Está sobradamente demostrado que de los dos a los tres años de edad es el límite máximo que permite a la cabeza de un ser humano adquirir el aprendizaje automático. Eso lo vemos por ejemplo con el bilingüismo: los niños y niñas que escuchan hablar dos idiomas en casa los aprenden con gran facilidad a esas edades. Con una detección precoz que se realiza antes de los 6 primeros meses lo que conseguimos es tener aún 18 meses por delante para actuar. El gran beneficio de la detección precoz es poder proceder con rapidez, lo que ya es un 80 % de éxito en el tratamiento, para que no haya atrasos en el desarrollo del aprendizaje.

Teniendo tan cerca el Día Internacional del Implante Coclear, ¿podría explicarnos cómo funciona y cómo ha sido su evolución técnica?

Los implantes como los empezamos a entender surgieron en los años 70 y se conocían como “estimulación monocanal”, teniendo un electrodo que se ponía y el paciente recibía sólo sonidos. A final de los años 80 comienzan a aparecer los de tipo multicanal y aquí la cosa cambia, porque empezamos a pensar que el paciente puede oír una palabra. El primer gran avance en principio fue ese, los implantes multicanal. Yo empiezo en el año 1988, y los primeros implantes que puse eran monocanales. En el año 92, fue el año que me trasladé a Las Palmas de Gran Canaria para empezar el programa de implantes aquí, y ya entonces había sustituido 12 implantes monocanales por multicanales, debido a la gran diferencia que suponían.

Ese fue el primer desafío técnico y estamos hablando de principios de los 90, pero claro, es que los primeros sistemas de procesadores que teníamos eran muy bastos. Oías una palabra y la escuchabas como si fuera el Pato Donald el que hablase, o con mucha distorsión. Hubo que cambiarlo todo, a un sistema que permitiera que la persona oyera perfectamente. Se va evolucionando y yo creo que el gran desarrollo está en la estrategia de codificación que nos ha llevado a la actualidad. Hoy con un implante coclear se escucha igual de bien que con un audífono. Esa es la evolución técnica fundamentalmente, pasar de monocanales a multicanales, y la mejora de procesadores, que eso aún continúa en desarrollo en los últimos años.

¿Las personas a las que se les ha realizado una cirugía para colocar un implante coclear recuperan un alto grado de audición o depende?

Hay dos factores fundamentales, uno es el tiempo de deprivación de audición, es decir, si una persona queda sorda de nacimiento y acude a nosotros con 45 años de edad es difícil conseguir un buen resultado. Otra cosa es la expectativa que tenga el paciente, pero por supuesto no va a ser igual que un paciente que acuda lo más inmediatamente posible.

El segundo factor es la voluntad de rehabilitación. Hay pacientes que la necesitan y no lo asumen y ahí tenemos un problema.

¿Es difícil el proceso de rehabilitación y adaptación?

Depende, hay un 25 % de pacientes o más que tICienen otras patologías asociadas, no solamente visuales, muchas son de carácter intelectual y esto influye bastante. Hemos mejorado mucho, actualmente nos coordinamos con representantes de colegios de Las Palmas y de la Consejería de Educación, para estar al tanto de todos aquellos niños y niñas en los que se detecta en los colegios que por lo que sea el proceso de adaptación no va bien; ya sea porque el implante haya perdido un poco de fuerza o porque la rehabilitación que tiene no es la adecuada. Nosotros recomendamos la rehabilitación durante todo el tiempo de la infancia del paciente, y en personas adultas que hagan una rehabilitación y una vez han conseguido su objetivo, que, de forma periódica, se realicen una evaluación de la rehabilitación para ver si hay algún aspecto que se pueda ajustar. Es un proceso difícil, pero se puede hacer.

¿Cuál es el porcentaje de éxito con respecto a las personas implantadas?

Hoy en día el éxito lo podemos medir en muchos factores. ¿Cuántos pacientes oyen el 100 % de la audición en ambiente ruidoso? Un 82 %. Y en comparación, ¿cuánto las personas oyentes? Un 89 %. Para mí, el verdadero éxito es que la persona no se quite el implante coclear, el 92 % de pacientes usa a diario el implante y no se lo quita.

¿Dónde hemos fracasado? En pacientes con un alto índice de alteraciones familiares importantes, que por desgracia en nuestra región abundan. Tenemos menores que han llegado a ser apartados de sus padres y llegan a centros de acogida por maltrato. En estos casos es muy difícil que psicológicamente se recuperen o que recuperen su vida, imagina el recuperar la audición. Entonces, hay un porcentaje de factores, que hacen que la evolución no sea la deseada. Sin embargo, si comparamos otras ramas terapéuticas con la nuestra, ese 92 % es un índice altísimo de éxito, ni siquiera superado por la cirugía cardíaca.

¿Por qué considera usted que algunas personas siguen pensando que tener una pérdida auditiva, llevar un audífono o un implante coclear supone una connotación social negativa?

Es un tema que me llama mucho la atención. El implante coclear fue muy maltratado, durante muchos años, incluso por personas que lo conocían perfectamente. En primer lugar, la comunidad sorda no lo aceptó, pero el rechazo más sorprendente fue el de personas y profesionales relacionados con el mundo de la otorrinolaringología. Eso va sumando, como una especie de pozo de creencias, y es muy difícil erradicarlo. Yo tengo un paciente que hizo la primera comunión y sale llorando en las fotos y al preguntarle por qué lloraba, recibir la respuesta de que su madre no le dejó salir en las fotos con el implante por una cuestión estética. El niño nota ese rechazo, “yo llevo implante, ¿por qué no voy a salir en las fotos con mi implante?” Y sin embargo hablamos de una madre que quiso implantar a su hijo completamente convencida, pero para que salga en las fotos, es otro asunto, no hay una aceptación. ¿A qué estamos esperando, a que Justin Bieber, Madona y dos premios Nobel lleven implante coclear? Es notable decir que cuando Bill Gates salió en prensa con motivo de que su padre llevaba un implante coclear generó la reacción de que personas oyentes quisieran ponerse de repente un implante coclear como este señor. Esto nos demuestra que es ese pozo de creencias el que sigue creando dificultad.

Al principio yo escuchaba muchos comentarios de que el implante coclear rompería la cultura sorda, y yo la verdad no lo creo. Nosotros aparte del trabajo que realizamos aquí, siempre recomendamos que los menores tengan contacto con la lengua de signos y otras personas sordas. El 80 % de personas implantadas se comunica también con lengua de signos, mejorando así sus capacidades de relacionarse, esa para mí es la prioridad. El asunto es que para mí no hay una cultura de la persona sorda, ciega u oyente, ya que aquí somos todos seres humanos y lo que hay son avances, y es importante coger la mejor tecnología y todo lo bueno que nos pueda aportar.

¿Qué podemos hacer para prevenir futuras pérdidas auditivas?

Este es un tema complicado, porque cada vez vivimos más. Tenemos un cuerpo que está diseñado genéticamente para vivir 50 años, cuando nuestra vida real es de 80 años. El problema no son los menores, cada vez nacen menos y este aspecto lo tenemos más o menos controlado. Lo que es incontrolable es la genética, y en personas adultas la complicación viene dada por el envejecimiento. Esta es la gran lacra, porque gente de 70 años con sordera va a haber muchísima, y se trata de una población muy activa que viaja, trabaja, se mueve, cuida a sus nietos, apoya a sus hijos… Imagina una persona así que se queda sorda, se produce una disminución de su calidad de vida. ¿Qué podemos hacer? Cuidarnos un poquito más: evitar el tabaco, el alcohol, la exposición a ruidos. Pero tenemos que asumir que el gran problema es el envejecimiento. Hay muy pocos factores que sean corregibles con respecto a esto, salvo la audición. La audición puede brindar hasta un 10% más de calidad de vida si la tienes cuidada frente a aquellos que no se la han cuidado.

¿Cuál o cuáles considera que serán los futuros avances en el campo de la otorrinolaringología? ¿Querría comentarnos alguna novedad en el campo del desarrollo de tecnología en relación a los implantes?

Nos encontramos justo en un centro que tiene un convenio para la investigación con dos de las universidades más importantes del mundo, la de Hannover y la de Melbourne, somos el único centro del mundo que tiene convenio con ellos. En la investigación que desarrollamos conjuntamente hay un futuro más inmediato, aspectos como la miniaturización del implante, mejoras en la estética, como que el implante sea interno, con lo cual será indistinguible quién es sordo y quién no. Estos avances corresponden al futuro inmediato, los tenemos casi ahí y trabajamos actualmente en ellos, mejorando no sólo la audición sino también problemas de equilibrio. ¿Qué es lo que está por venir? No sé si yo lo veré, los próximos avances vendrán unidos a la utilización de células madre. ¿Podemos hacer que una célula madre convierta una célula de un oído interno dañado en una sana? Sí, pero no tenemos todavía la conexión de una célula madre hacia neurona, eso aún nos llevará unos años, pero creo que por ahí sin duda está el futuro de este campo.

Muchas gracias por brindar a Funcasor la oportunidad de realizar esta entrevista que ayudará, sin duda, a dar a conocer un poco mejor esta importante ayuda técnica llamada implante coclear. ¡Enhorabuena por su trayectoria en la investigación y mejora de la calidad de vida de las personas con sordera!