Éxito en las oposiciones

El pasado mes de junio tuvo lugar la convocatoria de oposiciones de maestros y maestras de este año, a la que se presentaron 11 711 aspirantes de toda Canarias. Aprovechando la ocasión, hemos querido conocer de primera mano cómo ha sido la experiencia para una de las candidatas que las superó con éxito, Lidia Domínguez, educadora en nuestro centro ocupacional Helen Keller y la primera persona con discapacidad auditiva signante que consigue plaza en Canarias.

Lidia, cuéntanos, ¿cuál ha sido tu recorrido antes de decidirte a opositar?

—La primera vez que me presenté a unas oposiciones fue después de terminar la carrera de Educación Infantil, sin haberlas preparado previamente, por simple curiosidad, en la especialidad de Audición y Lenguaje. Aunque no las llegué a terminar, me sirvieron de experiencia y aprendizaje, sobre todo, de cómo controlar los nervios y gestionar la presión. Después de esta experiencia, me apetecía probar diferentes ámbitos y así enriquecer mi formación. Durante ese tiempo trabajé en una editorial de cuentos infantiles, en comedores escolares, como docente de lengua de signos española, como profesora especialista en lengua de signos española (ELSE) en centros preferentes para alumnado con discapacidad auditiva y finalmente como educadora en el centro ocupacional Helen Keller de Funcasor hasta la actualidad.

En 2017, empecé a prepararme para presentarme a la convocatoria de Educación Primaria de 2018, pero, como se suspendió, me presenté finalmente este año.

¿Cómo fue el proceso de preparación?

—Fue intenso, ya que tenía que compaginarlo con mi trabajo y dedicarle muchas horas de estudio, sacrificando otros aspectos como el tiempo de ocio y la vida social. Además, aunque en un principio no sabía por qué, empecé a tener problemas de memoria debido al nivel de estrés y ansiedad. ¡Llegué a tener la casa empapelada de notas!

Aun así, estoy muy contenta ya que considero que tuve el mejor preparador, José Juan, de ANVA Oposiciones, por su profesionalidad y experiencia, y también por su implicación, ya que estaba muy concienciado con las especificidades de mi discapacidad y se adaptaba en todo momento a las intérpretes de lengua de signos, facilitando así el acceso a la información en condiciones de igualdad.

Llegó el momento esperado, ¿cómo fue la experiencia de los exámenes?

—Una de las cosas que más me preocupaba era asegurarme de que contaría con una intérprete de lengua de signos española para los exámenes, ya que en mi anterior experiencia había tenido problemas en este sentido. Pero al final, conté con una intérprete para la presentación y las pruebas escritas, y dos para la prueba oral. En esta última contaba con un tiempo extra por mi discapacidad, que no utilicé porque pude realizar la prueba al igual que el resto de las personas que iban por el turno libre.

En general fue una experiencia positiva y, a pesar de los nervios, me sentí en igualdad durante las pruebas, además, el tribunal que me tocó colaboraba con la figura de la intérprete, lo que ayudó bastante.

A modo de conclusión, ¿estás contenta con el resultado?

—Sí, muy contenta. Ahora estoy a la espera de que me asignen destino y, aunque ahora todo el mundo está pensando en las vacaciones, yo, sin embargo, tengo muchas ganas de empezar en mi nuevo puesto. Me gustaría poder trabajar en centros preferentes para alumnado con discapacidad auditiva y conseguir con ello formar, transmitir, ayudar y guiar en un ambiente de inclusión y tolerancia.

Para terminar, me gustaría agradecer a todas las personas que me han apoyado en este proceso, empezando por Funcasor, por la flexibilidad y las facilidades para que pudiera hacerlo, incluyendo a Luis Balbuena e Isabel Teresa por todos sus consejos. A la Consejería de Educación, sobre todo a la Dirección General de Personal, por dotarnos del recurso del ILSE a las personas sordas que nos presentamos. También a mi preparador, José Juan, por hacer que sus clases fueran una inyección de adrenalina y estar cada vez que me surgía una duda, y a mi familia, mis compañeros y compañeras por sus ánimos y apoyo cada vez que desfallecía. Gracias.