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20 de noviembre, Día Mundial de la Infancia: nuestra voz, nuestros derechos


El 20 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Infancia, en el que se conmemora el aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Niño (1959) y de la Convención de los Derechos del Niño (1989).

Ésta última, es aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas, el 20 de noviembre de 1989, y reconoce a todas las personas menores de 18 años como sujetos de pleno derecho, en donde se recogen como principios fundamentales:  

1 La no discriminación. 

2 El interés superior de la infancia. 

3 El derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo. 

4 La participación de las personas menores de edad. 

 

En el siguiente enlace de “Plataforma de Infancia” es posible acceder a toda la información relacionada, en varios formatos adaptados a diferentes edades: https://plataformadeinfancia.org/derechos-de-infancia/la-convencion-de-los-derechos-de-la-infancia/ 

Desde Funcasor, en nuestro compromiso diario a favor de defender y promocionar los derechos de todos las personas menores y adolescentes, y a través de la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS) de la que formamos parte, hemos participado en una incidencia política realizada desde la Red de Participación de Infancia FIAPAS, integrada por menores con sordera pertenecientes a las entidades sociales confederadas.  

Dicha acción, tenía como objetivo analizar experiencias y propuestas para conseguir entornos virtuales más inclusivos, a través de la Consulta Europea Digital propuesta por European Schoolnet (red de 34 ministerios europeos de Educación). Dentro de las cuestiones tratadas, las más evidentes fueron: necesidad de subtitulado, prevención del ciberacoso, así como de mecanismos de control para evitar contenidos violentos y que inciten al odio. Además, se ha observado la necesidad de mayores recursos de apoyo para la comunicación oral y profesionales más formados en todos los ámbitos de la vida diaria. 

Además, se realizaron aportaciones a la iniciativa de la Comisión Europea: Garantía Infantil Europea, un programa piloto, con apoyo de UNICEF, para abordar la pobreza infantil en siete Estados miembros, incluyendo España. Las aportaciones reflejaban que además de la pobreza a la que puede verse expuesto cualquier menor, las familias, que cuentan con personas con sordera en su núcleo familiar, soportan un coste económico añadido debido a la reparación y el mantenimiento de sus prótesis auditivas u otras ayudas técnicas, interfiriendo esto en otros derechos básicos como la escolarización, el ocio, etc.