25 de febrero, Día Mundial del Implante Coclear

Tal día como hoy, hace 63 años, dos doctores franceses (André Djourno y Charles Eyries) realizan la primera implantación de cóclea. En España hay 14.500 personas con un implante coclear, el 60 por ciento de ellos adultos y más de la mitad mujeres, según datos de la Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España (Federación AICE).

Hablamos de implante coclear (IC) cuando una persona tiene afectadas las células ciliadas de la cóclea y el nervio auditivo. Su funcionalidad radica en recibir y procesar sonidos, es decir, la audición no se restablece, sino que se trata de una herramienta que permite que los sonidos y el lenguaje en sí se procesen y sean transmitidos al cerebro. Transforma el sonido en energía eléctrica, que a su vez estimula el nervio auditivo, enviando señales sonoras al cerebro.

El IC es un pequeño dispositivo electrónico que ayuda a las personas con sordera a escuchar. A diferencia del audífono, este se implanta por medio de una cirugía y su metodología de funcionamiento es también diferente.

En el Servicio de Logopedia de Funcasor, tanto en Tenerife como en La Palma, y próximamente en Gran Canaria, se trabaja no solo la audición sino el proceso de adaptación y el seguimiento en la evolución del mismo. También, se proporciona información a las familias, se realizan coordinaciones con los CEIP y con el Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica de Discapacidad Auditiva, y con el Servicio de Otorrinolaringología de los hospitales insulares.

Creemos que la mejor manera de celebrar este día, es contando con los testimonios de las personas usuarias de Funcasor con implante coclear y sus familias. Principalmente, cómo esta ayuda técnica ha cambiado sus vidas.

TESTIMONIO DE LA FAMILIA DE UN NIÑO CON SORDERA

“Somos los padres de C., un niño de 20 meses hipoacúsico bilateral. A día de hoy, se desconoce la causa. Pudo ser provocada por el sufrimiento fetal en el momento del parto, o incluso, podría ser genético. Lo que sé es que nuestro hijo es sordo de nacimiento.’’

La familia comenta que fue una notica difícil de asimilar, y que los comienzos fueron duros al estar llenos de pruebas médicas, papeles y esperas. Lo único que tenían claro era el hecho de querer operarlo para ponerle el implante coclear.

‘’La familia tiene un lugar muy importante en esto. El apoyo incondicional que nos han dado en todo momento ha sido primordial para sacar fuerzas.’’

Recuerdan el 4 de septiembre como el día del cambio y del miedo. La intervención del oído izquierdo fue rápida, aunque eterna para la madre.

‘’Volvimos a casa el 7 de octubre, día en que lo activamos… Un gran día. Esa cara no se olvida. Lo acercaron al grifo y abrieron la llave para que escuchase correr el agua, y él, pendiente de todo. Ahora toca que escuche el día a día, y la vida.

Después de la activación, viene el trabajo duro: la estimulación y constancia total con C. La logopeda es un gran apoyo para nosotros, ya que nos orienta hacia el buen camino, nos resuelve las dudas y, sobre todo, nos apoya. Reconoce que estamos haciendo un buen trabajo, lo que nos ayuda a continuar día a día.

C. lleva 4 meses oyendo el mundo, pero cada día nos sorprende con un sonido nuevo. Ya nos llama, se comunica perfectamente. En este corto tiempo, ha dado un cambio abismal. Estamos asombrados con sus avances

Reconocen que, aunque todavía queda camino por recorrer, con la otra operación, no han estado solos.

‘’Hay muchos recursos y mucha gente con la que contar. Es cierto que hay que moverse y tocar puertas, pero todas han estado abiertas. Agradecidos por todo lo que nos han ayudado. C. es un niño afortunado. Muchísimas gracias por todo”.

TESTIMONIO DE UN NIÑO CON IMPLANTE BILATERAL

“Hola, me llamo L. Soy un niño de 12 años, y tengo dos implantes cocleares.

Mi vida es normal, como cualquier otro niño. Y hoy les voy a contar mi experiencia con los IC, y cómo me han cambiado la vida.

Todo comenzó cuando tenía 3 años. Empecé a llevar audífonos. La verdad que me sentía bien con ellos, pero no oía como el resto de personas, y, al final, me tuvieron que implantar cuando tenía 9 años.

Antes de eso, mis padres empezaron a buscar remedios para que pudiera oír bien, y el único eran los IC. El proceso fue un poco difícil, pero al final lo hicimos, porque mis padres hicieron lo imposible.

Tuvimos que ir a Gran Canaria varias veces, para que me hicieran diferentes pruebas y me dijeran que me tenía que hacer una operación (una, porque me los pusieron por separado).

Cuando llegó el día, estaba súper nervioso. Me operaron. Me sentía extraño (me dolía un poco la oreja). Estuve varios días ingresado en el hospital. Aunque estuve casi un mes sin oí, sentía algo diferente. Tenía que pasar ese mes para que activaran el implante, y, cuando lo hicieron, me sentía extraño, como si oyera mucho más de la cuenta, como si nunca hubiera oído así. Estaba confuso, pero me encantó la experiencia.

Continué con un IC y un audífono. Pasó otro año, y me dijeron que me tenían que poner otro implante. Me hicieron la segunda operación. Me activaron al mes, y oí muchísimo mejor. ¡Dos implantes en mi cabeza! Fue una experiencia que nunca olvidaré.

Un recuerdo muy, muy bonito, emocionante y que me ha cambiado mucho la vida. A mis padres también les ha cambiado la vida”

Para finalizar, describimos la historia de una madre que nos relata un tipo de vivencia más emocional y más realista, lo que sucede antes de la implantación. La sensación de estar solo y perdido ante una realidad totalmente desconocida. Coincidiendo con la familia de C., en que se trata de un camino largo, pero en el que tienen la suerte de ver cómo sus hijos e hijas aprenden cada día más.

En este proceso de aprendizaje estamos implicadas las logopedas, quienes sentimos un verdadero placer por ello.

TESTIMONIO DE LA MADRE DE UNA NIÑA CON SORDERA

“Antes del implante teníamos una vida totalmente diferente; una vida súper estresada, porque no tenía la certeza de que la niña pudiera llegar tan lejos como llegó, como está ahora.

No la entendía, ella no me entendía a mí, había muchos nervios… Muchísimas emociones que, al recordarlo, vuelvo a revivir. Fue implantada, con 3 años y 8 meses, a las pocas semanas, ya noté el cambio. Escuchaba el timbre, el ruido de la lavadora, cuando sonaba el teléfono. Poco a poco, fue aprendiendo. Fue un cambio no solamente para ella sino para mí, para mi familia y para todos. Especialmente para mí, porque, como madre, el hecho de que le pusieran los implantes me ha cambiado la vida. Hoy en día, lo afronto con otra ilusión.

Ahora que ya tiene 11 años, y sé que implantarla fue la mejor decisión que pude haber tomado porque veo que interactúa con gente normoyente, y personas sordas de igual manera”.

Tal y como se refleja en las experiencias comentadas, el implante coclear es una oportunidad para las personas con sordera, que mejora su calidad de vida y la de sus familias.