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Aula sin ruido


A diario, menores de edad con pérdida auditiva tienen que enfrentarse a un mundo sonoro muy ruidoso que dificulta la comprensión del lenguaje y de lo que ocurre a su alrededor. Esto ocurre en espacios al aire libre y en interiores como, por ejemplo, en las aulas escolares. 

Los centros escolares de Canarias, en general, han sido construidos de forma excelente en cuanto a distribución del espacio, luminosidad y ventilación, pero no han tenido en cuenta la calidad sonora. Normalmente, las aulas están hechas con materiales que provocan distorsión de la voz y el alumnado suele estar colocado por separado, por lo que hay mucha distancia entre las personas. A su vez, no podemos olvidar que el profesorado se suele mover por el aula y escribe mientras da explicaciones, por lo que se reduce el volumen del mensaje.  

La situación de pandemia ha empeorado la situación, ya que el uso de mascarillas y la distancia de seguridad entre las personas, afecta a la calidad del mensaje y hace imposible el apoyo en la lectura labial. 

Todo esto ya evidencia una situación de desventaja para el alumnado con sordera, pero hay otro factor que empeora la situación: el ruido que hay en los centros escolares.  

El ruido de las sillas y los pupitres al moverse, el ruido del alumnado que habla al mismo tiempo, el ruido que viene del exterior si el aula está cerca de la zona de recreo o de una carretera, sobre todo ahora, que se deben mantener las puertas y ventanas abiertas para asegurar la ventilación. 

Para una persona con pérdida auditiva, la dificultad de comprender el mensaje hablado cuando hay ruido de fondo se multiplica y, además, podemos decir que, en las aulas escolares, muchas veces, el ruido no es “de fondo”, sino que es igual o superior al volumen del mensaje del profesorado o de la persona a la que se quiere oír.  

¿Qué ocurre entonces? Esta dificultad provoca que el alumnado con pérdida auditiva pierda información, no comprenda los contenidos completamente, no quiera participar en actividades grupales y esté continuamente cansado del sobreesfuerzo que tiene que hacer para entender y aprender, afectando negativamente en su motivación y autoestima. 

Debido a esta situación, la Fundación anima a todos los centros educativos de Canarias a que tome medidas para reducir el ruido en las aulas y otros espacios escolares. Una de las posibles acciones es participar en el proyecto Aulas Sin Ruido, promovido actualmente por una Madre Guía de nuestra Fundación.  

Este proyecto tiene el sencillo objetivo de reducir el ruido de las aulas, colocando pelotas de tenis en las patas de los pupitres y sillas del alumnado, para que su movimiento no produzca el desagradable sonido. 

¿Qué pueden hacer los centros educativos? Pueden solicitar a nuestra Fundación el número de pelotas de tenis que necesiten (priorizando las aulas del alumnado con pérdida auditiva). Una vez realizada la solicitud, la Fundación contactará con los centros deportivos, comprometidos en la donación de pelotas de tenis, y luego avisará al centro educativo para que las personas participantes del AMPA acudan a recoger las pelotas para colocarlas en su mobiliario. 

¿Qué pueden hacer las familias? Solicitar a la dirección del centro educativo que contacte con Funcasor para participar en este proyecto.  

Funcasor, lucha por una realidad escolar igualitaria para todo el alumnado.