Cuerpo sano, mente sana

Con la nueva normalidad hemos podido volver a disfrutar de tiempos y espacios para el ocio, pero ¿somos conscientes de por qué se nos ha autorizado la realización de actividad física desde incluso el inicio del confinamiento?

Es obvio que durante estos meses hemos vivido una situación excepcional en la que cada persona ha gestionado sus emociones, ansiedad y frustraciones relacionadas con el cambio de rutina que ha supuesto. Aunque lógico, curiosamente hemos vivido dos corrientes principales muy relacionadas con el hecho de cómo el cuerpo segrega hormonas generadoras de placer para sobrellevar este tipo de circunstancias: la primera tendencia ha sido el amasado de panes y la elaboración de dulces, y una nueva disposición a la preparación culinaria. La segunda tendencia ha sido la realización de deporte en casa: miles de personas se han congregado a través de redes sociales para quedadas de yoga virtuales, entrenamientos personales a través de videollamada y se han disparado las ventas online de material deportivo.

El ejercicio físico se revela así como una de las maneras más efectivas y saludables para liberar el estrés, generando endorfinas que nos hagan sentir anímicamente más motivados, lo cual es más que conveniente de cara a tolerar las nuevas disposiciones que han llegado a nuestra vida diaria.

Tomando esta premisa como referencia, desde el Centro Residencial “En Compañía” se ha continuado realizando deporte regularmente, incluso los fines de semana, para que las personas usuarias puedan beneficiarse del bienestar proporcionado por una vida activa, no sólo de cara a llevar un estilo de vida saludable, sino a encontrar un espacio en el que despejar de preocupaciones su mente y desfogar la energía contenida fruto de un bajo nivel de actividad durante el confinamiento.

Además de paseos terapéuticos se realizan actividades deportivas tales como yoga, pilates y juegos dinámicos que mantengan activas a las personas residentes en el citado centro. Se cumple el doble propósito de que las personas usuarias tengan un estilo de vida saludable y que realicen un mantenimiento y cuidado adecuado de sus músculos y articulaciones, pero también que las actividades que realicen también sean lúdicas y de disfrute personal, de cara a obtener un sentimiento de alegría que les proporcione una satisfacción plena en su rutina diaria. De esta manera, la plantilla de Funcasor se implica plenamente no sólo en el desarrollo integral y crecimiento personal de las personas usuarias, sino también en la consecución de que su día a día sea agradable y desarrollen prácticas que les produzcan contento.  Comúnmente suele decirse “mente sana, cuerpo sano”, en este caso, el orden de los factores sí altera el producto: un cuerpo sano y ejercitado influye más de lo que pensamos en el desarrollo de una actitud positiva.

En definitiva, constatamos los beneficios reales que la práctica de ejercicio regular supone en el estado anímico y por consiguiente en la mejora en la calidad de vida de las personas usuarias.