Día Internacional de las Personas Cuidadoras


El pasado 5 de noviembre se celebró el «Día Internacional de las Personas Cuidadoras». En este día se conmemora la labor de las personas cuidadoras tanto formales como informales y, desde Funcasor, no queríamos dejar pasar la oportunidad de visibilizar esta figura tan importante.  

Un reflejo de su importancia lo tuvimos durante la pandemia provocada por la COVID-19. Esta puso en evidencia la importancia de aquellas personas que no pueden dejar de realizar su trabajo, aunque ocurra una catástrofe, ya que de él dependen otras muchas personas. 

Las personas cuidadoras informales son aquellas que cuidan de una persona dependiente. Suelen ser personas de su círculo íntimo, no pertenecen a ninguna institución u organización social y no reciben remuneración por ello. Según La Encuesta de discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia elaborada por el INE en el año 2020, el 69,8% de las personas entre 6 y 44 años de edad que recibieron apoyo de alguien de su entorno fue por parte de alguno de sus progenitores, para un 48,1% de las personas entre 45 y 79 años fue su pareja, y para el 59,1% de las personas de 80 y más años fueron los hijos. Destaca el peso de la mujer como cuidadora principal ya que, según datos del Instituto de Mayores y Servicios Sociales a 30 de septiembre del 2022, el 86% de las cuidadoras no formales son mujeres.   

Por otro lado, nos encontramos con las personas cuidadoras formales que sí reciben una remuneración a cambio de su trabajo y desempeñan su labor en instituciones u organizaciones públicas y/o privadas, así como en domicilios. Pueden acceder a este trabajo desde diferentes vías; FP de Grado Medio en Atención Sociosanitaria a Personas en Situación de Dependencia, por medio de alguna carrera del ámbito social y complementar su formación con diversos cursos relacionados con el cuidado de personas mayores y/o dependientes, haber realizado algún certificado de profesionalidad en atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones o en domicilio, etc.  

El personal cuidador está en contacto estrecho y continuado con las personas usuarias y aquí radica su importancia ya que es este quien supervisa aspectos como son; la higiene personal, la toma de las medicaciones, la alimentación e hidratación, etc. A su vez, apoya en la adquisición o refuerzo de aspectos como las conductas sociales, la comunicación fluida y asertiva, las emociones y la responsabilidad. Con esto se hace ver que el trabajo que llevan a cabo es variado y abarca diferentes ámbitos de interés.  

Al tener que atender a la persona usuaria en tantos ámbitos diferentes, la persona trabajadora si no tiene una buena organización del trabajo puede presentar, en algunos casos, estrés, cansancio, fatiga, insomnio o a lo que llamamos comúnmente «Síndrome del quemado».  

Algo que afecta directamente al personal de este tipo de centros son los factores psicosociales. Estos vienen derivados de una carga y un ritmo de trabajo excesivos, de jornadas laborales muy largas o con turnos nocturnos, alta presión laboral, plazos estrictos, entre otros.  

En el Centro Residencial «En compañía» pudimos notar alguno de estos factores en la pasada época de confinamiento por la COVID-19. El estrés por la incertidumbre sanitaria, tener que acudir al trabajo sabiendo que había algo que estaba afectando a gran parte de la población y que se recomendaba permanecer en el domicilio, el trabajo nocturno, etc. En este periodo, se tuvo que adaptar la forma de trabajar muy rápido, en un tiempo muy corto. Si sumamos todos estos factores asumimos que la posibilidad de que el personal se viera afectado era posible. Por estos y por otros motivos, reformulamos la forma general de trabajar y se flexibilizaron los objetivos a conseguir en este año 2022. Debíamos de tomar un respiro y aceptar la época que acabábamos de vivir.  

Todo el personal laboral del centro, no solo no ha dejado de lado su labor diaria, si no que, día a día se ha ido consiguiendo y superando todos y cada uno de los objetivos que se plantearon a principio de año. Esta es una cualidad que debe tener, sin lugar a dudas, el personal cuidador, la capacidad de superarse, de avanzar y no dejarse vencer por las adversidades. Trabajando en equipo y apoyándonos las unas a las otras, el trabajo se vuelve mucho más liviano y reconfortante. Todas las personas trabajamos con un objetivo en común, y es que, las personas usuarias consigan el máximo desarrollo, realización personal y calidad de vida.