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Diferencias entre discapacidad e incapacidad laboral


En el día a día, es común confundir la discapacidad con la incapacidad, puesto que ambos términos hacen referencia a las desventajas con las que cuenta una persona debido a lesiones, deficiencias o enfermedades en diferentes ámbitos de la vida.

Además, el Decreto Ley 1/2013 indica en su art. 4.2 que las personas con una incapacidad permanente total, absoluta o de gran invalidez reconocida obtendrán una equivalencia del certificado de discapacidad igual o superior al 33%, pero no a todos los efectos, sino en materia de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal. 

A continuación, veremos qué es el certificado de discapacidad y la incapacidad laboral, así como las diferencias entre ambos. 

CERTIFICADO DE DISCAPACIDAD 

El certificado de discapacidad es un documento que, teniendo en cuenta factores médicos a causa de una lesión física, psíquica o sensorial, y otros aspectos de carácter social, reconocen una serie de derechos con el objetivo de igualar las oportunidades de participar plenamente en la sociedad. 

Este certificado lo reconoce el IMSERSO o el órgano competente de la CCAA, por ejemplo, en el caso de Canarias la Dirección General de Dependencia y Discapacidad. 

INCAPACIDAD LABORAL 

La incapacidad laboral la reconoce el Instituto Nacional de la Seguridad Social y se produce cuando, agotadas las posibilidades médicas, quirúrgicas y de rehabilitación, las personas ven limitada su capacidad para desarrollar su puesto laboral habitual o cualquier actividad laboral. 

La causa de la incapacidad puede ser, por enfermedad o por accidente y, dependiendo del tiempo que la persona trabajadora se encuentre impedida para el desempeño de su puesto laboral, encontramos dos modalidades: temporal o permanente. 

Entre las principales diferencias nos encontramos con que la discapacidad mide cómo afectan las enfermedades de la persona en la vida diaria y la incapacidad laboral, por su lado, se limita a valorar cómo afectan las enfermedades frente al trabajo que desempeña la persona. 

La discapacidad se mide en porcentaje (el mínimo legal es del 33%) y la incapacidad permanente por grados (parcial/total/absoluta/gran invalidez). 

El equipo encargado de valorar el porcentaje de discapacidad de una persona es el “Equipo de Valoración y Orientación”, mientras que la incapacidad laboral la valora el “Equipo de Valoración de Incapacidades” conocido coloquialmente como tribunal médico. 

El certificado de discapacidad no genera derecho a percibir prestaciones económicas o pensiones, aunque sí implica una serie de beneficios fiscales. Con la excepción de aquellos casos en los que se reconoce un porcentaje igual o superior al 65% quienes tendrán derecho a acceder a determinadas prestaciones o pensiones. 

Por su parte, la incapacidad permanente, en cualquiera de sus grados, da derecho a una prestación económica. El objeto de estas prestaciones es cubrir la pérdida de rentas salariales que sufre una persona por presentar limitaciones para el desempeño laboral, previsiblemente de forma definitiva. 

Como acabamos de comprobar, la incapacidad laboral y el certificado de discapacidad no son sinónimos, pero tampoco son incompatibles o excluyentes, es decir, una misma persona puede tener reconocida tanto la incapacidad laboral como la discapacidad, o solo una de ellas.