Discapacidad auditiva y Trastorno del Espectro Autista.

Durante muchos años, la discapacidad auditiva (DA) y los trastornos del espectro autista (TEA) eran patologías que se confundían entre sí. Las características similares entre menores con estas discapacidades, en cuanto a la dificultad para desarrollar el lenguaje oral, relacionarse socialmente y regular su conducta, hacían que familiares y profesionales no supieran, a simple vista, si se trataba de un caso de sordera o de TEA.  Actualmente, el diagnóstico diferencial está más claro y no solo personas profesionales, sino incluso la población general (cada vez más sensibilizada, por suerte) conoce que hay características semejantes, pero también grandes diferencias entre una patología y otra.  

Por ejemplo:  

  • La DA es una dificultad que se localiza en el órgano sensorial auditivo o en el camino, entre éste y la corteza cerebral auditiva, que provoca la limitación de la escucha de los sonidos.  
  • El TEA es un trastorno de origen neurobiológico que afecta a la configuración del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral, que no dificulta a la escucha, pero a veces no prioriza la información que aporta este sentido.   
  • En el 75% de los casos de DA se conoce la causa que la genera, ya sea genético o ambiental.  
  • A día de hoy, todavía no se sabe cuál es la causa que origina el TEA, aunque se cree que genéticamente haya una gran implicación.
  • La DA tiene posibilidad de ser tratada desde una perspectiva médica (con tratamiento farmacológico o quirúrgico) y desde una perspectiva tecnológica (con ayudas técnicas) que mejoran y/o posibilitan el sentido auditivo afectado. 
  • No hay tratamiento médico para “curar” el TEA, aunque sí en algunos casos pueden minimizar síntomas asociados.  Continuando con las semejanzas, podemos destacar que no hay dos personas  iguales (ya tengan TEA o DA) y que ambas patologías acompañarán a la persona a lo largo de toda su vida (excepto en algunas pérdidas auditivas conductivas).   
¿Pero qué ocurre cuando la persona tiene ambas discapacidades? Recientemente aparece un nuevo concepto llamado DA+ (Discapacidad auditiva con discapacidad asociada) que evidencia la importancia cuando se dan dos discapacidades siendo una de ellas la pérdida auditiva. Si la DA tiene sus importantes repercusiones en el desarrollo personal, social, educativo y laboral de una persona, mayor repercusión va a tener el que exista, de forma simultánea, otra discapacidad, como por ejemplo el TEA. Al igual que a la inversa, si el TEA tiene sus importantes repercusiones, mayor repercusión va a tener el que exista, de forma simultánea, otra discapacidad, como por ejemplo la discapacidad auditiva.  Se conoce que 4 de cada 10 personas con DA tienen otras discapacidades asociadas (el 40%, según estudio de la Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia – CODEPEH) y entre esas otras discapacidades asociadas, una de ellas es el TEA. Es cierto que no es la que aparece con mayor frecuencia, pero sí es la que tiene mayores repercusiones en relación al desarrollo lingüístico y social, ya que ambas tienen esa afección como semejanza, por lo que este desarrollo estará doblemente afectado.  Actualmente, hay protocolos médicos que permiten una detección y diagnóstico temprano que favorecen la puesta en marcha de los tratamientos y apoyos que la persona y su familia necesita, para minimizar las dificultades y alcanzar los mayores logros posibles.     
Esta noticia se ha elaborado gracias al proyecto Atención Familiar IV, financiado por el Gobierno de Canarias, con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. 
Esta publicación es accesible en la comunicación gracias al proyecto «SAC Gran Canaria» financiado por el Cabildo de Gran Canaria, el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria del Cabildo de Gran Canaria y Gran Canaria Accesible.