Distinguidos Funcasor: Luis Balbuena Castellano

Para el Distinguido Funcasor 2016, hemos querido destacar a Don Luis Balbuena Castellano, profesor de actitud comprometida y generosa, razón por la que, hace más de treinta años, nuestro querido Pancho —siendo nuestro distinguido por entonces Consejero de Educación del Gobierno de Canarias— acudió a él con la semilla de lo que luego sería, y ahora es, este gran proyecto del que todos nos sentimos copartícipes y orgullosos, Funcasor. En ese primer momento, y por razones de política educativa, no pudo, don Luis,  atender a los requerimientos de Pancho, que buscaba dar respuestas y soluciones para sí mismo y para todas las personas sordas y sus familias.

Pero Pancho sabía de la calidad humana de don Luis Balbuena y con la paciencia con la que esperan los que necesitan hechos además de consuelo, volvió a abordarlo cuando ya no ejercía un cargo político y, como muestra lo mucho que hemos hecho, hacemos y está por hacer en nuestra entidad, no se equivocó de hombre pues, parafraseando al gran Isaac Newton: “Si he logrado ver más lejos, es porque me he subido a hombros de gigantes”. Otra persona cualquiera, que además intenta disfrutar de su familia y amistades y de sus aficiones al tiempo que colabora con entidades y grupos relacionados con diferentes ámbitos del saber y de la acción social, se hubiese ido de puntillas una vez encaminado el proyecto, pero no, no es don Luis Balbuena buen ejemplo de la máxima pitagórica “Ayuda a elevar la carga, pero no la transportes”; él, ayuda a elevarla, a transportarla y, si es preciso, a descargarla y a organizarla. Es por eso que el 8 de abril de 1999 ya forma parte del patronato de Funcasor de forma oficial según constan en las actas, con el cargo de vicepresidente 3º. A partir de ese momento, siempre ostentó cargos de vicepresidente hasta que, desde el 9 de abril de 2012 al 6 de febrero de 2014, hizo al patronato el inmenso honor de ser su presidente. Pero, todas las personas que lo conocemos sabemos que es hombre de acción, por lo que ha sido el ideólogo e impulsor de iniciativas que han ampliado y mejorado la calidad de la entidad y la percepción que de ella se tiene, como la introducción de la figura del intérprete de lengua de signos y del especialista de lengua de signos en la enseñanza pública canaria a finales de 1998; la apertura de la sede en Gran Canaria y la creación del Servicio de Atención y Apoyo a las Familias (SAAF) en esa isla en el año 2012; la creación de la revista Funcasor Digital (también en 2012); la introducción del Servicio de Información, Valoración y Orientación (SIVO) en el Marco de Servicios del Anillo Insular del Cabildo de Tenerife en el 2015; El impulso del proyecto piloto de inclusión de la lengua de signos española en los cursos de Infantil en el colegio preferente Camino Largo (2014) y, muy especialmente, la mediación con la administración pública en defensa de las personas sordas y en la búsqueda de financiación de los proyectos de la Fundación, actividad en la que es nuestra fortaleza y nuestro activo más valioso.