El valor de las palabras 

La forma de denominar a las personas con discapacidad ha ido variando a lo largo de la historia, existiendo cambios en los términos usados, desde una terminología que podría calificarse actualmente de peyorativa, a otros términos que les dota de derechos. ¿A qué se deben estos cambios? La conceptualización utilizada ha ido siempre acompañada de cambios sociales, políticos, económicos y legales, que se han traducido en la práctica en el reconocimiento de ciertos derechos. Sin embargo, sigue existiendo debate sobre cómo denominar o referirnos a las personas con discapacidad debido al surgimiento reciente de nuevas terminologías como “diversidad funcional” o “capacidades diferentes”. Ante esta controversia, diversas plataformas pertenecientes al colectivo se han pronunciado para rechazar estas terminologías, exponiendo su preferencia por “personas con discapacidad”. Entre las razones alegadas se encuentran:
  • Criterios de visibilidad: según el cual, con terminologías como “capacidades diferentes” se suavizan las connotaciones negativas y, con ello, aparece el riesgo de esconder o dejar más ocultas las distintas realidades a las que deben de hacer frente estas personas en el día a día por las barreras existentes en el entorno (físicas, cognitivas, de la comunicación etc.) y en la sociedad, las cuales les impiden el ejercicio efectivo de los mismos derechos que disfruta el resto de la ciudadanía. 
  • Criterios legales: según el cual, el término “personas con discapacidad” es el utilizado en la mayor parte de normativas y leyes de nuestro país, así como, a nivel internacional, a través del acuerdo de la convención de la ONU.
Desde Funcasor, como entidad preocupada y comprometida con promover la dignidad humana, los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad, creemos que es primordial respetar y entender sus preferencias, ya que las palabras que utilizamos importan. Algunos conceptos como “diversidad funcional” surgen como alternativa al término “discapacidad” entendiendo a las personas con capacidades diferentes, dejando una visión centrada en los déficits y las carencias. Por ello, consideramos más correcto hablar de “personas con discapacidad” puesto que de esta forma se señala la discapacidad como una característica más de la persona dejando el foco puesto en la persona, no en las capacidades.