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¿Empresa ordinaria o empresa protegida?

¿Empresa ordinaria o empresa protegida? 

¿Cuál sería la modalidad más beneficiosa para la contratación de personas con discapacidad? 

Para comenzar definiremos lo que es una empresa ordinaria y una empresa protegida.  

Empresa ordinaria: organización o institución que se dedica a la producción de bienes y/o prestación de servicios para la consecución de un objetivo económico. En ella trabajan personas diversas desarrollando actividades determinadas y aportando sus conocimientos y capacidades. 

Empresa protegida: denominadas Centros Especiales de Empleo (CEE), son empresas públicas o privadas y lo que las define es que el 70% de su plantilla, mínimo, debe estar constituida por personas que estén en posesión del certificado de discapacidad igual o mayor a un 33%.  

Según el artículo 42 de la Ley 13/1982 establece que los CEE son aquellos que tienen por objetivo principal realizar un trabajo productivo, participando regularmente en las operaciones del mercado, teniendo como finalidad asegurar un trabajo remunerado y la prestación de servicios de ajuste personal y social que requieran sus personas trabajadoras con discapacidad, al mismo tiempo que son un medio de integración del mayor número posible de personas con discapacidad al régimen de trabajo ordinario. 

El fin último del Servicio de Empleo de Funcasor es que las personas con discapacidad estén integradas en la empresa ordinaria, entendiendo por integradas, estables, con contratos no precarios, o con las suficientes herramientas para desenvolverse en el mercado laboral de manera independiente.  

 

Estos datos que se presentan a continuación son los contratos conseguidos en los tres últimos años en las islas de La Palma, Tenerife y Gran Canaria. 

De estos datos extraemos que nos llegan más ofertas de los CEE que de las empresas ordinarias.  

 

La lógica sería creer que las personas contratadas en los CEE llegan derivadas de los centros ocupacionales y están habilitándose y capacitándose para dar el salto a las empresas ordinarias, pero la realidad es que estas personas no acaban de salir de los centros ocupacionales. Llevan tiempo moviéndose en el mercado laboral, cogen la primera oferta del mercado, tanto porque acaban de finalizar un contrato en empresa ordinaria y entran en un CEE, como al contrario.

 ¿Los CEE siguen cumpliendo la función para la que se crearon inicialmente?, o ¿están funcionando como cualquier empresa ordinaria, pero con subvenciones estatales? ¿El estado fiscaliza de forma eficiente a las empresas ordinarias que no cumplen con el 2% de su plantilla a partir de las 50 personas trabajadoras? ¿La sociedad está volviendo a segregar a las personas con discapacidad, relegándolas a los CEE?  

Para Funcasor la integración en la empresa ordinaria es el mejor vehículo para la inclusión de las personas con discapacidad, al ser el único entorno de convivencia en el que se equiparan al resto de las personas profesionales, normalizándose ahí su presencia. Frente al empleo protegido, la empresa ordinaria representa el máximo exponente de inclusión, por lo que todas las modalidades laborales han de ir encaminadas, siempre que sea posible, al empleo en la empresa ordinaria. 

Es importante que las entidades que trabajamos con las personas con discapacidad, sensibilicemos a las empresas que todas las personas tenemos los mismos derechos a acceder a un puesto de trabajo, si tenemos la capacidad de desempeñarlo, porque diferentes ya somos todas.