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En verano, ¿qué hacemos?


Los niños y las niñas han tenido un curso escolar marcado por las medidas anti-covid:  aulas burbujas, distanciamiento y mascarilla. Por esto es lógico pensar que tienen muchas ganas de vacaciones y así, dejar a un lado la rutina escolar. Esto no significa que se dejen también los hábitos de estudio, ya que es de vital importancia mantenerlos, para no perder totalmente la rutina.  

La situación de pandemia ha marcado nuevos caminos de trabajo en todos los campos profesionales, incluida la logopedia. Hemos sido capaces de llegar y de poder ayudar a nuestras personas usuarias desde nuevas vertientes. Una de ellas es la Telepráctica, una modalidad online para impartir sesiones a las personas con discapacidad auditiva. Convirtiéndose en una alternativa óptima para que nuestras personas usuarias puedan disfrutar de los meses de verano y, al mismo tiempo, no perder su terapia; al mismo tiempo que, las sesiones se enriquecen porque las familias trabajan con sus hijos e hijas en el entorno natural y cotidiano que comparten, su casa.  

Además, daremos algunos consejos para que las familias intervengan en el proceso terapéutico. Éstos son: 

1.- Hablarles de frente, con naturalidad (ni muy deprisa ni muy despacio). 

2.- Situarse a su altura (si se trata de un niño o una niña nos podemos sentar en el suelo, por ejemplo).  

3.- Apoyar la comunicación con gestos naturales o con la palabra escrita.  

4.- Aprovechar las situaciones cotidianas para interactuar con los niños y niñas: durante las comidas, a la hora del baño, cuando le leen un cuento,… 

5.- Intentar no corregir su lenguaje directamente; mejor es repetir sus expresiones o palabras de manera correcta o aportando más información. De esta forma, se le ofrecen modelos de lenguaje correctos, lo que supone una ampliación de su vocabulario y conocimiento del entorno.  

En suma, la telepráctica es una forma de trabajo que se dio por casualidad en situación de confinamiento, pero viene para quedarse como una modalidad de trabajo más. Así, llegamos a las personas que, por sus circunstancias personales o geográficas, no pueden estar presencialmente en nuestra Fundación.  

Lo único que nos queda por decir es: ¡Feliz verano a todos y a todas!. ¡Nos vemos en septiembre!