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La mejora de las Habilidades Básicas de la Vida Diaria como puente para la autonomía

Que desde que nos levantamos hasta que nos acostamos realizamos numerosas y variadas tareas no es algo nuevo, pero quizá no estemos familiarizadas con la idea de que existe una clasificación que engloba todo lo que llevamos a cabo a lo largo de nuestro día a día. 

 La existencia de esta categorización es de gran utilidad de cara a establecer, por ejemplo, el grado de dependencia de una persona, puesto que se evalúa cuáles de dichas actividades puede realizar de forma autónoma la persona que está siendo valorada. A mayor autonomía de la persona, más actividades de la vida diaria podrá realizar de forma satisfactoria. De igual modo, el grado de dependencia aumenta si la persona no es capaz de realizar algunas de estas actividades en su día a día, estableciéndose una guía con la necesidad de apoyo que existe en la realización de ciertas Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD).  

Las Actividades Básicas de la Vida Diaria, son aquellas actividades que engloban lo más elemental para el desarrollo de la vida, por ejemplo: comer, beber, asearse, vestirse y desvestirse adecuadamente, el control de las necesidades y la utilización del servicio, así como levantarse, acostarse, desplazarse dentro del propio hogar, etc. 

 Todas ellas son vitales, por lo que su entrenamiento y mejora se convierte en un objetivo a trabajar cuando pretendemos promover la independencia y la autonomía de cualquier persona. En nuestro Centro Residencial «En compañía», todo el equipo de profesionales trabaja a diario para la mejora de estas habilidades a través de diversas estrategias con el objetivo de mejorar la calidad de vida de cada una de las personas usuarias.  

Actualmente, las personas con las que trabajamos están enfocadas en la mejora de las siguientes áreas, entre otras:  

– Mejora de la calidad de la alimentación, escogiendo productos nuevos y más saludables para los desayunos y las meriendas.  

– Fomento del consumo de agua.  

– Mejora de la higiene dental.  

– Práctica deportiva regular, de cara a mejorar la movilidad de las personas usuarias y la calidad de su salud física o psíquica.  

– Reconocimiento de sus tratamientos farmacológicos y comprensión de las indicaciones de los mismos.  

– Mejora de la higiene de pies con el objetivo de prevenir la aparición de posibles infecciones en los mismos. 

La mejora de estas habilidades de autocuidado repercute positiva y directamente en la calidad de vida de las personas. Con ello, conseguimos indirectamente que su autoestima se vea reforzada y que las ganas de continuar en este camino no decaigan. Autocuidarnos de manera más efectiva y con la cantidad de apoyos mínimos es el objetivo último que se persigue desde el equipo multidisciplinar de profesionales que acompaña en su progreso a las personas usuarias en el Centro Residencial «En compañía».