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Habilidades prelaborales

Tener un empleo supone algo fundamental en la trayectoria de vida de la mayoría de las personas. Son varios los motivos por los que hacemos esta afirmación y algunos de ellos son los siguientes: nos permite satisfacer nuestras necesidades económicas, nos facilita afianzar nuestra identidad personal y social, nos proporciona personas diferentes con las que interrelacionarnos, evolucionamos en nuestra carrera profesional, ampliamos conocimientos y habilidades, entre otros.

Los beneficios del trabajo van más allá del salario. Es cierto que, tener una remuneración económica para poder hacer frente a las cuentas y poder vivir dignamente, es motivo de peso para trabajar y esforzarnos, pero no es el único.  Otros beneficios con los que nos encontramos son, por ejemplo, la oportunidad de tener retos y objetivos, la satisfacción de culminar estos con éxito, el reconocimiento que traen los logros, el aprendizaje obtenido de aquellas metas que no se han podido conseguir todavía, formar parte de una comunidad, aprender diferentes formas de resolución de conflictos, …

Debemos tener en cuenta que, previo a la búsqueda de empleo, se deben desarrollar y entrenar ciertas habilidades prelaborales que son esenciales para conseguir y mantener un empleo. Hablamos, entre otras, de autocuidado, habilidades sociales y de comunicación, buenos hábitos en el trabajo y resolución de conflictos.

  • Autocuidado: se refiere al cuidado personal. La higiene, la ropa, el perfume, el peinado, la manera de sentarse y de hablar, todo importa. Porque la apariencia que proyectamos es más que una imagen visual, es un elemento de comunicación que puede favorecernos o perjudicarnos.
  • Habilidades sociales: son todas aquellas conductas necesarias para interactuar y relacionarse con las demás personas de forma efectiva y satisfactoria. Están presentes tanto en la vida personal como laboral. Cuando vamos a optar a un empleo, para la empresa es importante ver la forma en la que te relacionas con las diferentes personas que intervienen en la acción comunicativa. Debemos hablar correctamente, cuidar el lenguaje corporal, tener una escucha activa y ser una persona asertiva. Estas son cualidades que te pueden ayudar a conseguir un empleo o incluso, a promocionar a un puesto mejor dentro de la misma empresa. Tener habilidades sociales positivas ayuda a crear un buen ambiente laboral y esto es muy importante para obtener buenos resultados en el trabajo. La capacidad para trabajar en equipo, la responsabilidad, la motivación y la colaboración son esenciales para acceder a un empleo. Asimismo, la capacidad de resolución de conflictos se considera una habilidad social fundamental dentro del entorno laboral de la que, dado su importancia, hablaremos en un punto aparte.
  • Habilidades para la vida comunitaria: hace referencia a aquellas acciones y comportamientos necesarios para participar en la vida social, fuera del ámbito familiar. Estas habilidades comprenden desde la capacidad de organización del tiempo, el manejo y administración del dinero, educación vial y normas de participación e interacción social.
  • Resolución de conflictos: tener herramientas para manejar estas situaciones también forma parte de ese conjunto de habilidades prelaborales que todas deberíamos poseer. Como resultado del tiempo que pasamos en el trabajo y con las personas que compartimos ese espacio laboral, es lógico que surjan desacuerdos, discusiones y conflictos. Por ello, es de vital importancia trabajar habilidades para afrontar de forma saludable los conflictos. Por ejemplo, mejorando la empatía, mostrar una actitud calmada y respetuosa, empleando la escucha activa, capacidad de reconocer los propios errores, disposición de perdonar y olvidar para superar el conflicto, etc.
  • Buenos hábitos de trabajo: ser organizados con el tiempo y el trabajo, llegar puntualmente, respetar las pausas o descansos, ser ordenado y limpio en el puesto de trabajo…

Algunas de estas habilidades prelaborales se comienzan a trabajar desde etapas muy tempranas en nuestro desarrollo personal. Cuando empezamos la etapa escolar, tenemos que cumplir una serie de obligaciones como son los horarios, las rutinas, entregar las tareas a tiempo, etc., y con ellas, sin saberlo, estamos poniendo los cimientos de las habilidades prelaborales de las que hemos estado hablando.

Desde el área de empleo de Funcasor, se desarrollan numerosos talleres para nuestras personas usuarias con el objetivo de desarrollar o adquirir este tipo de habilidades tan necesarias para conseguir y mantener de forma satisfactoria un empleo a lo largo del tiempo.

En el Centro Residencial «En compañía» de Funcasor, este trabajo lo vemos reflejado en la gestión del hogar, en la realización de las tareas de la vida cotidiana, en el cumplimiento de una rutina y horarios, en el cuidado de la higiene personal, entre otros. Estos son ejemplos de responsabilidades que, diariamente, asumen las personas usuarias y son clave para el aprendizaje de competencias más complejas. Hemos empezado a organizar talleres para ir, poco a poco, mejorando estas habilidades prelaborales con el objetivo de favorecer la futura integración laboral de las personas que así lo deseen y facilitar la igualdad de oportunidades de las personas usuarias de nuestro centro mejorando así, la calidad de vida de las personas con sordera y de sus familias.