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La importancia del personal de Animación Sociocultural en el bienestar físico y psíquico de las personas usuarias.


Las personas somos más semejantes las unas a las otras de lo que, a priori, podríamos pensar. Normalmente, pasamos la semana con nuestra rutina de estudios o trabajo, tareas domésticas, de cuidado de familiares y sostenimiento del hogar y anhelamos la llegada de nuestros días de descanso como un respiro a esas obligaciones semanales.  

La rutina de las personas usuarias del Centro Residencial «En compañía» también es intensa durante la semana, ya que además de formarse y realizar gran cantidad de actividades también se ocupan de algunas tareas domésticas, por lo que cuando llega el fin de semana, como cualquier otra persona, lo que desean es descansar y disfrutar de un tiempo distendido. Es aquí donde entra la figura de la persona Animadora Sociocultural.  

El personal de animación sociocultural, además de desempeñar funciones como impartir talleres formativos, de manualidades, de cocina, de reciclaje, deportivos, dinamizar entornos tanto formales como no formales, comunitarios e individuales, y en general fomentar la participación de colectivos vulnerables en el ocio de calidad; también tienen como objetivo motivar con ahínco y apoyar a las personas beneficiarias de sus servicios a la hora de realizar dichas actividades.

Las personas usuarias del Centro Residencial «En compañía» abren las puertas de su hogar cada fin de semana a una técnica en animación sociocultural con la que realizan todas las actividades mencionadas anteriormente. Los sábados, las actividades suelen estar centradas en realizar salidas para cubrir diferentes necesidades de acceso a cultura y ocio; o bien en realizar actividades lúdicas dentro del propio centro.  

Las actividades son muy diversas, desde manualidades, talleres de cocina, talleres de jardinería, creación de murales, talleres de fomento del reciclaje, dinámicas y juegos, ratos de conversación grupal en el que se comparten los devenires de la semana, talleres de relajación, respiración guiada y de autocuidado y un largo etcétera.  

Los domingos se ejecutan rutinas deportivas, dinámicas y juegos variados. De esta forma motivamos y apoyamos a las personas residentes a mantener o mejorar su salud física, contribuimos al mantenimiento en buenas condiciones de su estructura ósea y muscular y favorecemos la potenciación de su autoestima. Estas actividades deportivas y de ocio se realizan tanto dentro del propio centro como fuera del mismo. Aprovechamos el espacio natural que nos ofrece la isla para hacer caminatas por el monte, yoga en la playa, gimnasia acuática en las piscinas naturales, etc. 

La participación en actividades lúdicas crea un ambiente de relajación, divertimento y aproximación entre las personas usuarias que hace que su relación sea más sólida, fomenta el compañerismo y el apoyo mutuo. Estos espacios nos ofrecen la oportunidad de conocer más de cerca a las personas con las que vivimos y con las que trabajamos y el resultado es siempre positivo. Tomar como punto de partida las preferencias de las personas usuarias a la hora de crear y organizar las actividades, nos facilita la participación y garantiza que el disfrute de las mismas sea un éxito. Empleamos nuestro tiempo libre en actividades que nos llenan de alegría el día a día y que nos permiten conocer más de cerca nuestro entorno y las personas que viven en él.