Teniendo en cuenta que llevar un estilo de vida saludable consiste en reducir al mínimo la presencia de hábitos perjudiciales en la vida de las personas, es fundamental encontrar un balance entre la buena alimentación, la práctica de ejercicio físico y el bajo consumo de sustancias adictivas, sobre todo en las etapas de la niñez y adolescencia. Mantener estas rutinas adecuadamente, favorece el crecimiento y desarrollo de menores y adolescentes y mejora su salud mental.

Es recomendable realizar una hora de actividad física al día y llevar una dieta saludable, debiendo ingerir, en mayor medida, los siguientes alimentos: frutas, vegetales, cereales integrales, proteínas y lácteos. El descanso también es fundamental para poder llevar un estilo de vida saludable, ya que permite desarrollar las actividades básicas de la vida diaria de una manera óptima y efectiva.Las personas menores que no realizan dichas prácticas durante la niñez y adolescencia son más propensas a contraer enfermedades infecciosas, puesto que su sistema inmunológico no se ha fortalecido lo suficiente.

Desde el Servicio de Atención y Apoyo a las Familias, -SAAF, de Funcasor, se informa, orienta y asesora a familias con menores y adolescentes con discapacidad, preferentemente auditiva, de toda la Comunidad Autónoma, sobre las necesidades y demandas que pudieran plantear, incluidas las de este tipo, a través de reuniones presenciales, telemáticas o a través de difusiones de material de interés para ellas. Se les invita, además, a participar en formaciones, de temas de actualidad que contribuyan al buen crecimiento y desarrollo de sus hijos e hijas o de otros familiares con edades comprendidas dentro de ambas etapas.Dichas acciones se realizan dentro del proyecto “Atención Familiar IV”, financiado por el Gobierno de Canarias, con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.
