Lengua de signos con bebés

Comunicación en las primeras etapas

Mucho antes de aprender a hablar, los bebés tienen la necesidad de comunicarse con su entorno cercano para poder satisfacer sus demandas básicas. A través del llanto, la sonrisa, los pataleos, señalamientos, besos volados, etc., las familias o personas de su entorno tratan de adivinar qué es lo que quiere comunicar el bebé. No es sencillo y, en ocasiones, se producen momentos de frustración cuando el bebé siente que sus necesidades más primarias no son satisfechas.

Por ello, la lengua de signos es considerada como una herramienta fundamental para su desarrollo cognitivo. Su uso permite establecer una comunicación básica pero muy funcional donde el bebé es capaz de comunicar qué es lo que necesita y la persona adulta que recibe la información puede así satisfacer dicha necesidad.

Las ventajas en el uso de la lengua de signos como medio de comunicación son muchas y variadas:

  • Facilita la crianza: todo resulta más sencillo si el bebé es capaz de decirnos qué necesita. Desarrollamos un apego seguro, siendo la persona adulta un referente para el bebé.
  • Desarrollo de la psicomotricidad: un bebé es capaz de mover sus manos para expresarse mucho antes de que le entendamos al hablar. Con los signos su habilidad psicomotora recibirá estimulación temprana facilitando posteriormente la adquisición de otras habilidades (pinza, utilización de cubierto, manejo de objetos, etc.).
  • Desarrollo de capacidad visoespacial: utilizar una lengua visual por naturaleza permite mejorar la percepción y la discriminación visual de manera que el bebé puede manejar mejor el espacio de su entorno.
  • Apoyo a la lengua oral: la lengua de signos es el complemento perfecto a la lengua oral pues permite al bebé distinguir una palabra de otra. Mejorar la destreza del habla requiere de tiempo y maduración del aparato bucofonador, es un proceso complejo. La lengua de signos permite al bebé apoyarse en el uso de signos para comunicarse cuando todavía no es capaz de utilizar el habla de manera correcta. Y ese apoyo va a facilitar la adquisición del habla pues en ningún caso el signo sustituye a la palabra.

Aun así, cada bebé tiene un desarrollo y ritmo diferente, aunque todos pasan por las mismas etapas evolutivas. No obstante, algunas acciones que realiza el bebé nos dan pistas sobre el momento evolutivo en el que se encuentra y por tanto sobre si está preparado para el aprendizaje de esos signos que facilitarán la comunicación. Esas pistas suelen darlas alrededor de los seis, siete e incluso ocho meses, coincidiendo con el inicio de la alimentación complementaria. Ya son capaces de mantenerse sentados con el mínimo apoyo, señalar objetos, balbucear, dar palmadas, imitar gestos…

Es importante perseverar

Llegados a este punto, el bebé está preparado para adquirir sus primeros signos. Deben ser muy básicos y estar incluidos dentro de su rutina habitual. Se recomienda siempre empezar usando entre tres y cinco signos (por ejemplo: dormir, comer, bañarse). Su aprendizaje no es inmediato, de hecho, en un primer momento es posible que el bebé incluso ignore a la persona adulta cuando este comience a utilizar signos para comunicarse. Es clave acompañar siempre el signo con la palabra pues llegará un momento que el bebé comenzará a interiorizar lo que está percibiendo. Hará las asociaciones mentales lógicas que le permitirán comenzar a imitar y perfeccionar el signo. Cuando esté preparado, acompañará el signo de la palabra. Y con el tiempo, el signo tenderá a desaparecer para dar paso al uso exclusivo del lenguaje oral.

Por todo ello, recomendamos el uso de signos con bebés oyentes desde temprano y Funcasor pone al alcance de todas las personas esta formación específica tanto para familias como para profesionales del entorno.