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Retomando la normalidad


En el Centro Ocupacional Funcasor Helen Keller estamos retomando las actividades que realizábamos antes de que apareciera la Covid-19 en nuestras vidas. 

Durante dos años, tuvimos que adaptarnos a la nueva normalidad, marcada por las mascarillas, el gel hidroalcóholico, la distancia de seguridad, y protocolos para prevenir el contagio por Covid-19. Así fue como tuvimos que dejar aparcadas todas las actividades lúdicas y de ocio que se realizaban en el exterior, para garantizar el cuidado de la salud de las personas usuarias y trabajadoras del Centro Ocupacional.  

No ha sido fácil renunciar al aire libre, y a pesar de realizar nuevas actividades y adaptar otras, nada puede generar los beneficios biopsicosociales que nos aportan las actividades de ocio y tiempo libre, como disfrutar de un partido de fútbol en la Ciudad Deportiva de Tegueste, un baño en las piscinas naturales de Bajamar, de natación adaptada en el Complejo Deportivo de San Benito, paseos por los alrededores de Tegueste, y regresar al Teatro Príncipe Felipe para ensayar las obras de teatro.  

Cuando les comunicamos a las personas usuarias que íbamos a realizar una caminata por los alrededores de Tegueste, se dio una mezcla de alegría por poder salir de las instalaciones del Centro Ocupacional, y de inseguridad ante cómo comportarse, qué se podía hacer y qué no… Tuvimos que intervenir con el grupo para explicar que siempre con mascarilla, distancia, gel hidroalcóholico, y evitando aglomeraciones podíamos disfrutar de nuevo de las actividades “como antes”. ¿El resultado? Fue todo un éxito, tras este primer paseo las personas usuarias recobraron confianza, seguridad, autoestima, alegría; mejorando de forma significativa el clima del grupo, y en particular la salud mental. 

Pero nos esperaba el gran reto: retomar la natación adaptada en el Complejo Deportivo de San Benito. Surgieron muchas preguntas: uso de la mascarilla, los vestuarios, ducharnos en las instalaciones del complejo, etc. Para nuestra sorpresa, las personas usuarias lo tenían más claro que el propio equipo del Centro Ocupacional, nos recordaron las palabras claves: mascarilla, distancia e higiene. ¿El resultado? Muchas agujetas, porque estábamos en baja forma física tras el parón, aunque la mayoría durmió mucho mejor esa noche. 

Anunciar que regresábamos a nuestros baños en las piscinas de Bajamar removió muchas anécdotas, y esta vez no surgieron dudas ni inseguridades, ya las medidas estaban claras, sólo quedaba disfrutar de los beneficios del mar y de un buen baño bajo al sol. Fue emotivo ver cómo las personas usuarias con dificultades motoras se liberaban de las barreras físicas dentro del agua. 

Regresar el Teatro Príncipe Felipe nos ayudó a recuperar la esencia del Centro Ocupacional: el teatro. Un espacio que nos ofrece expresar nuestras emociones, a jugar con nuevos personajes, a empoderarnos como embajadores de la cultura accesible, además, se convierte en un espacio liberador.

Sin duda, retomar la normalidad ha supuesto recuperar salud física y mental, y es que no hay mejor forma de recuperar la sensación de libertad. Eso sí, en la lista de cosas que llevar siempre en nuestras mochilas hemos añadido las mascarillas y el gel hidroalcóholico.