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Situación educativa del alumnado con sordera


La Comisión de Juventud de la CNSE ha realizado un estudio sobre la situación educativa del alumnado con sordera, tomando como fuente la propia experiencia del alumnado sordo.  

Los objetivos del estudio realizado por la CJCNSE son, entre otros: realizar una aproximación a los datos existentes del alumnado sordo en el sistema educativo; identificar los recursos de accesibilidad; detectar las barreras, necesidades y demandas del alumnado con sordera; conocer el grado de sensibilización de la comunidad educativa; explorar qué factores influyen en el rendimiento, motivación y abandono escolar; y tener un muestreo de las políticas llevadas a cabo por las administraciones educativas para la integración del alumnado con sordera. 

Para ello, la metodología empleada ha consistido en la revisión de la documentación, entrevistas con agentes claves del ámbito educativo, un cuestionario online dirigido a juventud sorda y sesiones de debate grupal con jóvenes estudiantes con diferentes perfiles.  

Dicho estudio concluye que, a pesar de las evidentes ventajas de la adquisición de la lengua de signos a una edad temprana para el desarrollo y el aprendizaje, las experiencias bilingües son muy escasas y no evolucionan con la suficiente rapidez por la falta de recursos y apoyos por parte de las administraciones públicas, a pesar de recogerse en el marco jurídico el derecho a una educación bilingüe con la lengua de signos como lengua curricular. Además, también se constata que persiste la dicotomía entre el enfoque clínico rehabilitador y el sociológico, lo cual redunda en una asignación separada de apoyos excluyentes entre lengua oral y lengua de signos; esto, a su vez, conduce a una privación lingüística, especialmente en las etapas más tempranas. 

En cuanto a los factores facilitadores para la inclusión real y el aprendizaje efectivo del alumnado con sordera, destacan los siguientes: la actitud positiva, proactiva y comprometida del profesorado; el acompañamiento y apoyo de las familias, así como la adecuada elección del centro escolar según las necesidades de cada alumno o alumna; el uso de la lengua de signos como lengua vehicular; la inclusión de intérpretes de lengua de signos; y la adaptación del material. 

Por último, el informe resultante de este estudio concluye con una serie de recomendaciones como desterrar las metodologías excluyentes, favoreciendo un bilingüismo intermodal; contar con profesorado sordo y con profesionales de la interpretación de lengua de signos, así como con materiales adaptados; y aplicar el marco normativo mediante políticas educativas públicas y coherentes, dotadas de una inversión acorde y estable para garantizar de manera efectiva la inclusión educativa de las personas con sordera.  

Por otro lado, la Confederación Española de Familias de Personas Sordas, FIAPAS, ha lanzado una guía práctica Covid-19 en el contexto educativo. Dicho manual tiene por objetivo proporcionar de información práctica de aplicación cotidiana tanto a las responsables de las políticas educativas de la Administración Pública como a las docentes, al propio alumnado y a sus familias, de forma que se pueda dar respuesta a las necesidades de este alumnado y se suplan las carencias que los llevan a encontrarse en situación de desventaja.  

Así pues, desde FIAPAS, estudiando la realidad de las personas jóvenes con sordera en su entorno académico, se ha detectado una serie de carencias organizativas y metodológicas en la educación a distancia sobrevenida por la situación de pandemia mundial. Con esta modalidad de enseñanza, han surgido nuevos obstáculos en la educación: se han visto reducidos los apoyos tanto docentes (profesorado y profesionales de la Logopedia) como no docentes (intérpretes de lengua de signos); no se ha contado con dispositivos accesibles ni materiales adaptados; muchas familias carecen de recursos como dispositivos electrónicos o conexión a internet; falta de información y orientación a las familias; ausencia de un plan de refuerzo para aquellos alumnos y alumnas que así lo requieran… Todo eso redunda, sin lugar a dudas, en una situación de desventaja y en mayores trabas en el proceso de aprendizaje.  

Por otro lado, se propone una serie de medidas para paliar esta situación, planteando diferentes escenarios. En cuanto a la enseñanza online, las propuestas, entre otras, son las siguientes: utilizar medios audiovisuales con subtítulo; contar con una luz apropiada y hablar con claridad y sin obstáculos en la boca para facilitar la lectura labial; respetar los turnos de palabra y silenciar los micrófonos de quienes no intervengan para evitar el ruido ambiente; contar con intérpretes de lengua de signos para el alumnado signante que lo requiera; compartir pantalla siempre que se presenten documentos; grabar las sesiones para que puedan consultarse a posteriori…  

En cuanto a medidas en la enseñanza presencial, se propone: contar con los recursos de apoyo como intérpretes de lengua de signos, sistemas FM o bucles magnéticos; hablar de frente y con el rostro iluminado, manteniendo la distancia de seguridad; apoyarse con gestos; respetar los turnos de palabra; asegurarse de que el mensaje ha sido comprendido…  

En suma, la situación educativa del alumnado con sordera se ha visto perjudicada por las nuevas metodologías, ya que se han agravado los obstáculos de accesibilidad en la comunicación por la falta de recursos y adaptaciones. Sin embargo, existe un gran número de soluciones a disposición de todos los agentes educativos para conseguir que el alumnado con sordera acceda a la información y a la enseñanza en igualdad de condiciones sin que se vulneren sus derechos.  

Puedes acceder al informe completo de la CNSE y al manual de FIAPAS a través de los siguientes enlaces: 

CNSE: https://www.cnse.es/media/k2/attachments/CNSE_Informe_Resultados_Estudio_Situaci%C3%B3n_Educativa_Juventud_Sorda.pdf 

FIAPAS: https://bibliotecafiapas.es/libros/guia-covid-educacion/ 

Esta publicación es accesible en la comunicación gracias al proyecto «SAC Gran Canaria» financiado por el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria del Cabildo de Gran Canaria.