Trabajo en equipo

La convivencia puede presentar dificultades, más aún cuando lo hacemos con personas que no pertenecen a nuestra familia. Hay que tener en cuenta la disparidad de gustos, las costumbres adquiridas, manías etc., haciendo de esta experiencia todo un reto.

Pero no todo va a ser negativo, ya que podemos enriquecernos a nivel personal adaptándonos, aprendiendo a compartir, practicando la empatía y como consecuencia cediendo o llegando a acuerdos de convivencia, entre otras muchas cosas. Sin olvidarnos de las risas, los momentos de complicidad, el sentirse acompañado y lo gratificante del “trabajo en equipo”.

Cuando pensamos en compartir piso es probable que se nos venga a la cabeza la época universitaria, y a su vez el que esta es una situación transitoria, ya que al finalizar los estudios lo más común es el regreso a casa.

En el centro residencial “En Compañía” conviven un grupo de personas de ambos sexos desde hace ya dos años, para la mayoría el hecho de independizarse supuso el enfrentarse a una experiencia nueva.

El adaptarse o respetar nuevas normas, necesarias para una buena convivencia, no ha sido ni es un proceso fácil.

Desde el equipo de profesionales que les acompañan en el día a día se trazan diferente objetivos y estrategias con el propósito de ayudar y facilitarles dicha convivencia.

Tras estos meses de confinamiento y con todas las precauciones que tomamos desde el centro residencial con el fin de asegurar la protección necesaria de nuestros usuarios y usuarias; es normal que surjan roces o aparezcan situaciones difíciles, las cuales se intentan solventar con diálogo, y en ocasiones a través de actividades lúdicas.

Aprovechando la reciente entrada del otoño hemos realizado un mural relacionado con esta temática, en la que repartiendo diferentes roles y dándoles libertad de creación pudimos reforzar el compañerismo, asertividad, además de actitudes tales como la paciencia, la creatividad, el liderazgo, etc. reforzando así el “trabajo en equipo”.