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El valor del voluntariado en Funcasor


En ocasiones anteriores, hemos contado el enorme valor de las personas voluntarias que realizan su labor dentro de Funcasor, tanto para las personas trabajadoras como para las personas y familias usuarias. Esta vez, hemos entrevistado a Amanda, voluntaria en Gran Canaria, será ella misma quién contará su imprescindible labor dentro de la entidad. 

Amanda comienza en la entidad realizando las prácticas del Título Superior de Mediación Comunicativa, tras superar el período de prácticas, comienza a trabajar dentro de la entidad como mediadora comunicativa. En la actualidad, sigue estando dentro de Funcasor como voluntaria. 

¿Cuál es tu labor como voluntaria en Funcasor? 

Ahora mismo, mi labor se centra en mejorar las habilidades comunicativas y sociales del menor de una familia usuaria. En este caso, el menor utiliza la lengua de signos española (LSE) y como mediadora comunicativa nos entendemos bastante bien, no solo por la lengua de signos en sí, sino por el vínculo que tenemos por todo este tiempo. Es importante tener una rutina en las sesiones, que ayude a tener claro lo que va a ocurrir en cada momento. Por ejemplo, cuando nos vemos, hacemos un saludo que previamente inventamos los dos, luego por medio de pictogramas y acompañado de la LSE me cuenta cómo se encuentra hoy, qué emoción está viviendo, que es lo que ha hecho durante la semana. Esta acción nos ayuda a ordenar nuestro día a día y ponerle un signo a lo que estamos sintiendo, lo que nos ayuda a expresarnos.  Luego, realizamos distintos juegos que van cambiando a lo largo de las sesiones, a veces, vemos una película dónde me explica que ha pasado, que le gustaría que pasara. Otras veces, hacemos manualidades, matemáticas, etc. Casi nunca repetimos el mismo juego.  

Por último, repetimos el saludo y nos veremos en la siguiente sesión. 

Para la realización de las sesiones, existe una coordinación con el Servicio de Atención y Apoyo a las Familias, para tener claro cuáles son los objetivos de cada actividad, cómo hacerla, cómo mejorar y la evaluación de esas actividades, así realizamos un seguimiento de cómo va mejorando sus habilidades comunicativas y sociales a medida que se sigue trabajando.

Además, es fundamental el trato con la familia, saber cómo ha ido la semana, qué preocupaciones han tenido. Finalmente, la familia es la que tiene el mayor trabajo y yo acompaño e intento facilitar el camino.  

¿Qué te aporta ser voluntaria en Funcasor? 

Bueno, es un compromiso que me gusta, seguir estando en contacto con las familias y las personas usuarias de Funcasor. Siempre he admirado a las personas voluntarias por creer que restan su tiempo libre para estar en alguna entidad, pero ahora, siendo una de esas personas, creo que suma bastante, tanto en experiencia personal como profesional, sobre todo, como mediadora comunicativa. A veces, tanto el menor como yo hacemos malabares para entendernos, una vez que se consigue, la satisfacción es muy grande y esto es aprendizaje.  

Creo que cada etapa tiene su experiencia, y por ahora, mi experiencia es bastante positiva como voluntaria. 

 

Esta noticia ha sido adaptada gracias al proyecto «Servicio de Intérpretes de Lengua de Signos Española-SILSE- Gran Canaria y Fuerteventura», financiado por la Consejería de Derechos Sociales, Igualdad, Diversidad y Juventud del Gobierno de Canarias.