
- Se recomienda realizar actividades sensoriales y manipulativas en las que se utilicen materiales reutilizables. Enseñar a reutilizar y reciclar desde edades tempranas, ayudará a que los niños y las niñas lo adquieran como hábito y lo practiquen durante toda su vida. De la misma manera, con la utilización de estos materiales, se pretende contribuir a la concienciación de la situación actual del planeta, reforzando de esta manera los valores ecológicos y aumentando el compromiso con el medio ambiente.
- El verano es sinónimo de buen tiempo. Por ello, es recomendable practicar actividades al aire libre. Este tipo de actividades son un excelente medio de estimulación, siendo una fuente de bienestar y salud. Ayudar a instaurar hábitos de vida saludables, evitando a toda costa el sedentarismo, es un compromiso que debe estar presente en todas las familias. Ir a la playa, hacer una excursión, practicar deporte o simplemente pasear… Sea cual sea la actividad al aire libre, ésta tendrá un impacto positivo directo en la salud.
- De la misma manera, las actividades y rutinas diarias pueden convertirse en un excelente contexto de aprendizaje. Llevar a cabo labores en el hogar como la limpieza o cocinar, ayudará a instaurar un hábito de autonomía en los niños y las niñas, lo que les permitirá ser independientes. Si a estas acciones le sumamos la de promover una alimentación saludable y equilibrada, estas actividades se convertirán en un medio de enseñanza beneficioso para su salud.
- Por otro lado, si las familias disponen del tiempo y los recursos necesarios, se recomienda visitar nuevos lugares o sitios poco frecuentados durante el resto de año. Conocer culturas, personas, idiomas… Todo ello ayudará a comprender mejor la sociedad actual y contribuirá a que los más pequeños miren el mundo desde otra perspectiva, una más humana.
Sea cual sea la actividad que se realice, ésta debe convertirse en un contexto de aprendizaje. La familia debe tomar un papel activo, sirviendo de guía y apoyo. Estimular el lenguaje, la comunicación y mejorar las habilidades sociales deben convertirse en objetivos principales para el correcto desarrollo personal y social. Los niños y las niñas deben sentirse acompañados y apoyados en todo momento. Se les debe proporcionar seguridad y deben sentirse valorados en todos sus intentos. En caso de no obtener o no alcanzar los objetivos propuestos, se les ayudará al control de la frustración. Asimismo, es recomendable mostrarles las pautas y estrategias que deben seguir para superarse. Esta noticia se ha elaborado bajo el marco del proyecto “Intervención Logopédica”, financiado con cargo a los fondos recibidos del Servicio Público de Empleo Estatal y al Servicio Canario de Empleo.
