Día de la amistad


Cada 30 de julio se conmemora el Día Internacional de la Amistad, una fecha instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para destacar el valor de los vínculos humanos como herramientas poderosas para promover la paz, el entendimiento y la solidaridad entre los pueblos, las culturas y las personas. Esta jornada, nos recuerda el valor que tiene en nuestro día a día las relaciones humanas, la empatía, la comunicación y el entendimiento mutuo. Podríamos destacar que, en esta jornada, no solo se reconoce la importancia de cultivar vínculos afectivos como elementos esenciales para una convivencia armónica, sino también la necesidad de garantizar que todas las personas tengan la oportunidad de establecer amistades significativas. 

La amistad contribuye a nuestro bienestar emocional, social y psicológico. Ayuda a las personas a sentirse acompañadas, comprendidas y aceptadas.  Sin embargo, no todas las personas tienen las mismas oportunidades de forjar relaciones afectivas significativas. Es el caso de las personas con sordera, quienes se enfrentan diariamente a barreras comunicativas y sociales que, muchas veces pasan desapercibidas para la mayoría de la población, pero que suponen un desafío y, dificultan la plena inclusión de las personas con sordera.  

En un mundo donde la comunicación oral y la audición son la norma, quienes tienen alguna discapacidad auditiva y perciben el entorno de manera diferente, enfrentan desafíos particulares. Lo que puede llevarlos a encontrarse en situaciones de exclusión, así como, enfrentarse a la falta de accesibilidad en los entornos cotidianos. Además, la falta de sensibilización por parte de la población en general dificulta aún más su plena participación, lo que, en determinadas ocasiones, genera aislamiento y, limita las oportunidades de interacción social, tanto en contextos educativos, como laborales o de ocio.  Aun así, la amistad entre personas con sordera y oyentes no solo es posible, sino que, además, es profundamente enriquecedora para ambos colectivos. Cuando hay respeto, voluntad y creatividad, la comunicación fluye y desaparecen prejuicios. La diversidad comunicativa no debería verse como una barrera, sino como una riqueza que amplía nuestras formas de conectar. Aprender a comunicarnos de manera inclusiva no solo beneficia a las personas con sordera, sino que nos transforma colectivamente, convirtiéndonos en una sociedad más empática y con una mayor conciencia de la realidad. 

Este Día Internacional de la Amistad es una oportunidad para reflexionar sobre el tipo de relaciones que construimos y, si estamos luchando por un mundo inclusivo o no. La amistad es un lenguaje universal, no se basa en oír únicamente, sino en comprender, respetar y compartir desde el corazón.  

¡Feliz día de la Amistad!