Día Internacional de las personas con Sordoceguera

Noticias de actualidad, vídeos, televisión, internet, una conversación con una amistad, un chiste, una broma. ¿Qué sería de las personas si no tuviéramos acceso a toda esa información cotidiana? ¿Qué pasaría si no pudiéramos ver ni escuchar a las personas que más queremos? Se resumiría en aislamiento: aislamiento en la comunicación, en la realidad del mundo que nos rodea. 

 Desde el Centro Ocupacional Funcasor Helen Keller luchamos contra el aislamiento con nuestra mejor herramienta, la accesibilidad a la información. Cada una de nuestras actividades se adapta y se media para que las personas usuarias con sordoceguera puedan acceder a ellas al igual que el resto de compañeros y compañeras.   Dos viernes al mes acudimos a nuestra cita en el Complejo Deportivo San Benito, para realizar la deseada actividad acuática, allí el sentido que más se agudiza es el tacto y no solamente el mano con mano, ya que el poco resto auditivo que puedan tener las personas usuarias desaparece, junto a la toalla y el champú dejamos en la taquilla el audífono o el implante coclear. Comienza la actividad por imitación.   Nuestro monitor en la piscina es el encargado de dar las instrucciones en el agua, y las personas educadoras las responsables en guiar a la persona usuaria para que realice el ejercicio de forma óptima. Si el ejercicio consiste en coger el churro por los extremos con ambas manos, la persona educadora lo hará, para que la persona usuaria con sus manos vaya tocando hasta que comprenda el ejercicio. Y así con cada uno de los ejercicios, calentamiento, estiramientos y relajación. Y es que no hay nada mejor que el agua para flotar y sentir que nuestro cuerpo no pesa, facilitando el movimiento de músculos y articulaciones.  Llega el momento de la cocina, pero antes es necesario completar nuestra receta, escribiendo ingredientes y pasos a seguir para no dejarnos nada atrás. Para ello las personas usuarias con sordoceguera utilizan la máquina Perkins, la encargada de pasar letras y números a puntos en relieve llamado sistema de comunicación braille, que hará que las personas usuarias que conocen este tipo de comunicación puedan leer y escribir cualquier texto. La persona educadora a través de la lengua de signos apoyada o el dactilológico en palma hará llegar la información a la persona usuaria, para que ella de forma autónoma tenga su recetario al día. Toca llevar la receta a la práctica en la cocina, simplemente indicando el tamaño en el que se deben cortar los pimientos o que ingredientes hay que ir añadiendo al caldero, con apoyo la persona usuaria podrá realizar la receta.  El taller más destacado, el teatro. Y es que, las personas usuarias del Centro Ocupacional son unas artistas, y todo gracias a su constancia, práctica y disfrute de lo que hacen. Los ensayos son toda una aventura, todo debe estar colocado siempre en los mismos lugares para que no haya errores, una silla en mal lugar puede ser muy peligrosa. Tras la asignación del papel, la persona usuaria con sordoceguera estudia el entorno, la ubicación del atrezo y los movimientos que debe realizar sobre el escenario, ya que el día de la obra deberá realizarlo de manera autónoma. Al igual que el recetario, el guion de teatro se escribe en braille para que la persona usuaria ensaye las veces que necesite. Cada una de las actividades del Centro Ocupacional Funcasor Helen Keller se adapta a las necesidades de sus personas usuarias, evitando la terrible palabra aislamiento y abrazando el concepto de accesibilidad a la información.