Según la Academia Americana de Audiología, los y las menores con implantes cocleares (IC), en comparación con los y las menores con sordera sin implantar, responden mejor en situaciones grupales, reaccionan de manera más rápida en situaciones cotidianas, adquieren el lenguaje con mayor facilidad y manifiestan menos cansancio al volver de la escuela (véase con más detalle en el siguiente enlace: luriechildrens.org
Un estudio dirigido por la Universidad Complutense de Madrid encontró que los IC en edad temprana mejoran la comprensión lectora de los niños y las niñas (véase con más detalle en el siguiente enlace: riuma.uma.es.
¿Cómo fomentamos la inclusión de los niños y niñas con IC en el aula?
En general, el alumnado con IC posee todas las capacidades cognitivas necesarias para estudiar y desarrollarse, por lo que es crucial garantizar su participación activa en el proceso educativo. Se recomienda un acercamiento previo a los centros educativos para preparar el entorno y evitar posibles inadaptaciones. Además, es importante proporcionar una programación personalizada y adaptada a las necesidades de cada niño y niña con IC, involucrando, tanto las familias como el profesorado, en su proceso de aprendizaje. Estas medidas contribuirán a crear un entorno educativo inclusivo que les permita desarrollar todo su potencial académico.
Podemos seguir las siguientes estrategias que contribuirán a crear un entorno educativo inclusivo que permita a los niños y niñas con IC desarrollar todo su potencial académico:
– Formación del personal docente: Brindar formación inicial al personal docente para que estén familiarizados con las necesidades del alumnado con implantes cocleares y puedan adaptar su enfoque educativo.
– Programación personalizada: Proporcionar una programación educativa adaptada a las necesidades de cada niño y niña con IC, involucrando a las familias y al profesorado en su proceso de aprendizaje.
– Entorno preparado: Realizar un acercamiento previo a la escuela para preparar el entorno y evitar posibles inadaptaciones al aula.
– Apoyo familiar: Involucrar a las familias en el proceso educativo, brindándoles el apoyo y la orientación necesarios para respaldar el desarrollo académico de los niños y las niñas con IC.
Para lograr dicha inclusión, es necesario y fundamental trabajar en estrecha colaboración con sus padres. Algunas estrategias para lograrlo incluyen:
– Brindar información relevante: Proporcionar a las familias información detallada sobre el proceso educativo de sus hijos e hijas, los recursos disponibles y las estrategias de apoyo que se pueden implementar en el aula
– Involucrar a las familias en el proceso educativo: Fomentar la participación activa de los padres y madres en la planificación y seguimiento del progreso educativo de sus hijos e hijas, promoviendo una comunicación abierta y continua entre la escuela y la familia.
– Formación y apoyo: Ofrecer a las familias, formación y apoyo continúo para que puedan comprender mejor las necesidades de sus hijos e hijas, así como las mejores prácticas para apoyar su desarrollo académico y social.
Al trabajar en colaboración con las familias, se puede crear un entorno educativo que favorezca la plena inclusión de los niños y niñas con IC, brindándoles el apoyo necesario para alcanzar su máximo potencial en el aula.
Todo lo dicho concluye que, esa primera operación innovadora en 1957, abre un camino en el que los IC ofrecen ventajas a nivel educativo, laboral y contribuyen al bienestar y la integración social a un nivel más amplio. ¡Feliz día a todas las personas implantadas y a sus familias!
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