El huerto del Centro Ocupacional

En el Centro Ocupacional Funcasor Helen Keller creemos firmemente en la importancia de ofrecer actividades significativas que favorezcan el bienestar, la participación y el desarrollo personal de las personas usuarias. Por ello, una de las iniciativas que más ilusión genera y que mayores beneficios aporta es el trabajo que realizamos en nuestro huerto, un espacio que se ha convertido en mucho más que un lugar donde cultivar verduras y hortalizas. 

Las personas usuarias han participado activamente en distintas tareas relacionadas con la puesta en marcha y el mantenimiento del huerto. Entre las actividades realizadas se encuentran la preparación de la tierra, la plantación de verduras y hortalizas, la siembra de semillas, el riego, el cuidado de las plantas y la eliminación de malas hierbas. Cada una de estas tareas se convierte en una oportunidad para aprender, colaborar y disfrutar del contacto con la naturaleza. 

Uno de los aspectos más importantes de esta actividad es que se desarrolla siguiendo un enfoque centrado en la persona. Esto significa que adaptamos las tareas a las capacidades, preferencias y necesidades de cada persona para garantizar una participación real y satisfactoria. De esta manera, todas las personas pueden formar parte del proyecto y aportar su granito de arena. 

Por ejemplo, aquellas personas que presentan dificultades para agacharse o permanecer mucho tiempo en determinadas posturas cuentan con espacios de cultivo elevados que les permite realizar la actividad de forma cómoda y segura. Asimismo, algunas personas prefieren no manipular directamente la tierra porque no puede entrar en contacto con sus ojos si se levanta mucho polvo. En estos casos, participan sembrando semillas en pequeñas macetas previamente preparadas, permitiéndoles disfrutar de la actividad respetando sus necesidades.

 También hay personas que disfrutan trabajando de forma más tranquila e individual. Para ellas, el huerto se convierte en un lugar ideal donde realizar tareas como la retirada de malas hierbas. Estas actividades les permiten concentrarse, trabajar a su ritmo y sentirse cómodas en un entorno relajado, favoreciendo además su autonomía y autoestima al ver el resultado de su trabajo.  

Los beneficios de esta actividad son numerosos. A nivel físico, trabajar en el huerto implica movimiento, coordinación y actividad al aire libre, contribuyendo a mantener hábitos saludables. A nivel emocional, el contacto con la naturaleza ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, favorece la relajación y mejora el estado de ánimo. Además, observar cómo las semillas crecen y se transforman en plantas, y a su vez en frutos, genera una gran sensación de logro y satisfacción personal. 

Por otro lado, el huerto fomenta valores como la responsabilidad, la constancia, el cuidado del entorno y el respeto por los tiempos de la naturaleza. También ofrece oportunidades para trabajar la planificación, la atención y la toma de decisiones, al tiempo que fortalece las relaciones sociales y el sentimiento de pertenencia al grupo. 

En definitiva, el huerto del Centro Ocupacional Funcasor Helen Keller es un espacio donde se cultivan verduras y hortalizas, pero también autonomía, bienestar, confianza y calidad de vida. A través de esta actividad seguimos apostando por ofrecer experiencias significativas que permitan a cada persona desarrollar sus capacidades, disfrutar de sus intereses y participar de forma activa en su propio proceso de crecimiento.

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