Del 9 al 13 de noviembre se celebra la Semana Mundial de la Calidad 2026, una iniciativa internacional que pone en valor la importancia de la calidad en las organizaciones, los servicios y la sociedad. Este año, bajo el lema “Quality: powering performance” (“Calidad: impulsando el rendimiento”), la campaña invita a reflexionar sobre cómo una adecuada gestión de la calidad puede ayudar a las organizaciones a mejorar sus resultados, impulsar la innovación y generar valor.
Para quienes formamos parte del equipo profesional de Funcasor, hablar de calidad significa también hablar de accesibilidad, comunicación, participación e inclusión. Porque un servicio de calidad debe garantizar que todas las personas puedan acceder a la información, participar en igualdad de condiciones y expresar sus necesidades.

La calidad va, por tanto, mucho más allá del cumplimiento de procedimientos o requisitos. Significa escuchar a las personas, conocer sus necesidades y revisar de manera continua aquello que hacemos para identificar oportunidades de mejora. Para Funcasor, hablar de calidad implica avanzar hacia servicios cada vez más accesibles y garantizar que la comunicación sea clara, comprensible y adaptada a las diferentes necesidades y preferencias comunicativas.
Este compromiso con la calidad y la mejora continua forma parte también de la manera en la que Funcasor desarrolla su actividad. La entidad cuenta con un Sistema de Gestión de Calidad certificado por AENOR conforme a la norma UNE-EN ISO 9001:2015, como reconocimiento a su compromiso con la gestión de la calidad y la mejora continua de sus procesos y servicios. Este sello representa un respaldo al trabajo que se realiza desde la Fundación para ofrecer una atención cada vez más eficaz, accesible y orientada a las necesidades de las personas.

Desde esta perspectiva, la accesibilidad forma parte esencial de la calidad. Incorporar subtitulado, lengua de signos, sistemas de apoyo a la comunicación, información visualmente accesible o recursos digitales adaptados no debe entenderse como un elemento adicional, sino como una forma de garantizar que todas las personas puedan ejercer sus derechos y beneficiarse de los servicios en igualdad de condiciones.
El lema de esta edición nos recuerda que la calidad puede contribuir a mejorar el rendimiento de las organizaciones. En el ámbito social, este rendimiento no se refleja únicamente en cifras o indicadores: también se manifiesta en la satisfacción y participación de las personas, en su autonomía, en la mejora de los servicios y en la capacidad de las entidades para responder de manera eficaz a las necesidades de su comunidad.
Por ello, la Semana Mundial de la Calidad representa una oportunidad para reivindicar una idea fundamental: no existe calidad sin inclusión. Una organización comprometida con la mejora continua debe preguntarse no solo qué hace, sino también si todas las personas pueden acceder, participar y beneficiarse de aquello que ofrece.
Desde nuestra Fundación entendemos la calidad como un compromiso permanente con las personas con sordera y sus familias. Un compromiso que implica seguir identificando y eliminando barreras, trabajar de manera continua para mejorar nuestros servicios y promover entornos en los que la accesibilidad, la igualdad de oportunidades y la participación sean una realidad.
Porque impulsar la calidad también significa impulsar la inclusión, la participación y el bienestar de las personas con sordera y sus familias.

Esta información ha sido adaptada a lengua de signos española, gracias al proyecto Comunicación para la Inclusión, financiado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.








