La inclusión real y efectiva de las personas con sordera en la vida cotidiana exige la eliminación de las barreras de comunicación que aún persisten. En este contexto, la Lengua de Signos Española (LSE) y la figura de la intérprete de lengua de signos no son simples apoyos técnicos o asistenciales, sino pilares fundamentales de la igualdad de oportunidades, la autonomía personal, la autodeterminación y la justicia social.
La Intérprete de Lengua de Signos Española (ILSE) actúa como un puente directo, neutral y ético entre dos realidades lingüísticas y culturales. Su labor profesional va mucho más allá de la mera traducción literal de conceptos; implica interpretar matices contextuales, intenciones, registros lingüísticos e información en tiempo real dentro de ámbitos tan esenciales como el sanitario, el judicial, el educativo, el laboral y el administrativo. Sin la presencia garantizada de una ILSE, las personas con sordera se enfrentan a un aislamiento forzado que limita gravemente el ejercicio de sus derechos. Por esta razón, el reconocimiento profesional, la formación continua y la presencia de este perfil en los servicios públicos resultan imprescindibles para consolidar una comunidad plenamente accesible.

Alcanzar una verdadera accesibilidad universal también requiere un cambio en la forma de pensar, entender y relacionarse de la sociedad oyente con las personas con sordera. No se trata únicamente de eliminar las barreras comunicativas, sino también de generar conocimiento, romper prejuicios y favorecer una mayor comprensión de su realidad y necesidades. En este sentido, los talleres de sensibilización sobre la Lengua de Signos Española (LSE) y la comunidad sorda se convierten en una herramienta fundamental para promover el respeto, la empatía y la inclusión. Por ello, desde el proyecto “SILSE-Tenerife” realizamos talleres dirigidos tanto a niños y niñas como a adultos, con el objetivo de acercar la LSE y la realidad de las personas con sordera a la ciudadanía y contribuir, desde la educación y la sensibilización, a una sociedad más inclusiva.
En el ámbito escolar, el aprendizaje se desarrolla a través del juego, la interacción y actividades participativas que permiten acercar la LSE a niños y niñas de una manera natural y positiva. Introducir la lengua de signos desde edades tempranas favorece el respeto hacia la diversidad, ayuda a prevenir prejuicios y contribuye a crear entornos educativos más cooperativos, solidarios y libres de discriminación.

En el caso de la población adulta, los talleres están dirigidos, entre otros, a profesionales de la educación, la sanidad y la administración pública. Las formaciones combinan nociones básicas de LSE con la reflexión sobre los estereotipos y las barreras que todavía afectan a las personas con sordera. De este modo, se proporcionan herramientas y pautas para mejorar la comunicación y la atención directa, favoreciendo espacios y servicios más accesibles e inclusivos.
En definitiva, visibilizar la labor de la intérprete de LSE y promover talleres de sensibilización adaptados a distintas edades garantiza que la comunicación se produzca sin exclusiones ni prejuicios. Apostar por la formación desde la infancia y la concienciación en la vida adulta es la vía más directa para crear una sociedad empática, accesible y respetuosa, donde la diversidad lingüística y cultural se entienda y celebre.
SILSE-Tenerife está financiado por la Dirección General de Bienestar Social, Juventud, Infancia y Familias del Gobierno de Canarias y cofinanciado por el Excelentísimo Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna.








