El vínculo social ante la pérdida auditiva

La vinculación social es una necesidad fundamental de las personas. Diferentes estudios han señalado que las relaciones sociales y la calidad de estas relaciones contribuyen a la salud de la población (Holt-Lunstad et al., 2017). Por tanto, tener malas relaciones sociales o la ausencia de ellas puede conducir al aislamiento social y/o a la soledad no deseada.   

Así mismo, la soledad y el aislamiento están relacionadas a un mayor riesgo de enfermedades de tipo cardiovascular, respiratorias y se asocian con un mayor malestar psicosocial, manifestándose principalmente como ansiedad y depresión, e incluso con el deterioro cognitivo en personas mayores (Gené-Badia, et al., 2016). 

¿Cómo afecta la pérdida de audición a la vinculación social? 

Desarrollar o sufrir una pérdida de audición a lo largo de la vida implica diferentes desafíos, siendo la dificultad en la comunicación uno de los más importantes, afectando esto en gran medida a cómo se relaciona socialmente la persona con los demás y a su participación en todas las esferas de la sociedad -económica, cultural, laboral y política-. En el caso de pérdida de audición de leve a moderada pueden existir diferentes barreras en la comunicación como, por ejemplo, dificultad de seguir conversaciones en entornos ruidosos, con la consecuente carga cognitiva por tener que aumentar la concentración y pérdida de capacidad para localizar la fuente del sonido. Esto les puede generar inseguridad y frustración, lo que crea una tendencia a evitar entornos grupales y puede contribuir a la evitación de interacciones entre personas.  

En los casos más severos de pérdida de audición el problema central es la falta de accesibilidad de recursos, servicios y actividades, lo que contribuye no solo al aislamiento sino también al desempleo y a la exclusión social. 

Debemos de tener en cuenta que, la vinculación social no se limita solo a nuestra familia y amistades, sino también a nuestros barrios y vecindario, a los centros educativos y de trabajo, así como, al resto de instituciones quienes pueden, tanto facilitar, como obstaculizar la vinculación con los demás. Por tanto, la pérdida de audición tiene consecuencias en las interacciones sociales, desde dificultades en el desarrollo del lenguaje y la comunicación en la primera infancia, a la formación de relaciones y el mantenimiento de las mismas en la adolescencia y edad adulta, teniendo esto impacto en la salud y el bienestar personal. Ante las consecuencias adversas de la pérdida de audición, la intervención temprana y el apoyo recibido se identifican como factores protectores. 

Desde el Servicio de Información, Valoración y Orientación de Funcasor, conscientes de todo esto, prestamos apoyo social personalizado, facilitamos el acceso a dispositivos de mejora auditiva como audífonos, sensibilizamos a la población en general sobre el impacto de la discapacidad auditiva y trabajamos en red con el resto de entidades e instituciones para alcanzar un mayor bienestar, contribuyendo, de este modo, a construir una sociedad más inclusiva.

Esta noticia ha sido adaptada gracias al proyecto «Servicio de Intérpretes de Lengua de Signos Española – SILSE – La Palma», financiado por la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias del Gobierno de Canarias.