Piscinas naturales de Bajamar, un mar de beneficios para las personas usuarias del Centro Ocupacional Funcasor Helen Keller.

Las personas usuarias del Centro Ocupacional Funcasor Helen Keller, aprovechan los beneficios que les proporcionan las piscinas naturales de agua de mar, situadas en la localidad de Bajamar, pueblo que pertenece al municipio de San Cristóbal de La Laguna. Este espacio inclusivo, dispone de rampas y barandas para su seguridad, además de plazas de aparcamiento específicas para personas con discapacidad, garantizando así el acceso a sus amplias instalaciones.Durante los meses de julio y agosto hemos acudido a estas piscinas en múltiples ocasiones, con el objetivo de disfrutar de un baño de agua salada, actividad que puede parecer intrascendente, pero que posee innumerables beneficios para la salud y, por lo tanto, supone una mejora en la calidad de vida de las personas con discapacidad.Entre los muchos beneficios que proporciona bañarse en el mar destacamos los siguientes:
  • El alto contenido en minerales que tiene el agua salada puede ayudar a aliviar dolores musculares y articulares. Además, ayuda a activar la circulación sanguínea, debido a la diferencia de temperatura y la densidad del agua.
  • Puede actuar como exfoliante, como bálsamo para problemas de piel o para la cicatrización de heridas y reduce las inflamaciones.
  • El entorno acuático proporciona una oportunidad única para mejorar la movilidad. Al flotar en el agua y reducirse la gravedad, se puede experimentar una mayor libertad de movimiento, por lo que las personas que tienen movilidad reducida pueden realizar algunos ejercicios que les permitan fortalecer los músculos e incluso trabajar la coordinación.
  • La sensación de flotar en el agua, al igual que el sonido de las olas del mar para las personas oyentes, ayuda a reducir los niveles de estrés, de ansiedad, tiene efectos relajantes, consigue mejorar el sueño y el estado de ánimo en general.
  • El olor al agua salada y la sensación del agua acariciando la piel pueden ofrecer una estimulación sensorial única y muy gratificante, especialmente para las personas con sordera u otra discapacidad sensorial, como pueden ser las personas con sordoceguera.
  • Disfrutar de esta actividad, para algunas personas con discapacidad, puede suponer superar un desafío, lo que sería positivo para aumentar su autoestima y confianza en sí mismas.
  • Las playas y las piscinas naturales son lugares en los que se puede compartir tiempo con familiares, amistades o las personas que se encuentran disfrutando del entorno, por lo que son espacios que facilitan la socialización.
En definitiva, desde Funcasor organizamos esta actividad varias veces al mes debido a que las personas usuarias disfrutan mucho del mar y porque es una “terapia” natural para el cuerpo y la mente.