En 2017, gracias a la financiación de la Consejería de Igualdad del Cabildo de Gran Canaria, surge el Servicio de Psicología en Funcasor, con el objetivo de ofrecer atención psicológica accesible, gratuita y específicamente orientada a las características de las personas con sordera. Este servicio no existía en Canarias hasta entonces. Es una necesidad que pasaba desapercibida a nivel social, pero era primordial que estas personas pudieran contar con un recurso de acompañamiento psicológico especializado en dichas características.
En los proyectos anteriores, siempre se había utilizado el nombre de una mujer con sordera referente dentro del colectivo (Hellen Keller, Laura Reden, Dorothy Miles y Elisa González de Chaves). En esta ocasión, por la huella y resultados que se habían ido consiguiendo a lo largo de estos años, el nombre de Acción positiva pretendía poner en valor la trayectoria lograda durante estos años y el impacto positivo aportado a la vida de las personas usuarias y a su entorno.
En este sentido, durante esta edición se ha puesto especial hincapié en trabajar desde un enfoque interseccional, donde la intervención realmente tuviera en cuenta las particularidades de esos dos factores cruciales que conviven en la persona: ser mujer y tener discapacidad auditiva.
Con respecto a los talleres grupales, ha habido una aportación destacable: contar con la participación de profesionales que también tienen sordera, a través de la impartición de micromentorías donde se conociera el trabajo que desarrollan, como es el caso de la charla sobre terapia sexual y de pareja, realizada por Aleluya Peña, psicóloga usuaria de la Lengua de Signos Española (LSE), o la charla sobre la investigación de la accesibilidad de las personas con sordera en la salud mental, de la mano de la profesora e instagramer Susana Bena, también usuaria de la LSE.
Por último, además, se ha innovado con la creación de una formación específica sobre discapacidad auditiva y violencia de género, con una gran aceptación e interés en diferentes sectores profesionales que participaron. Con ella, ha sido posible visibilizar tanto aspectos de vulnerabilidad que sufren específicamente las víctimas de violencia por ser mujeres con sordera, como factores de protección necesarios en este colectivo.


