En España, las personas menores de edad reciben su primer móvil en torno a los 10 años. Es indudable que las tecnologías nos ofrecen un sinfín de beneficios a niños, niñas, adolescentes y jóvenes y también a sus representantes legales. Sin embargo, es responsabilidad de las personas mayores de edad, el buen o mal uso que puedan hacer a sus hijos e hijas.
Como personas adultas, puede que hayamos podido sentir como el uso del móvil nos provoca emociones negativas por el exceso de información sobre un tema. Esta misma situación, puede llevar a que las personas jóvenes experimenten sentimientos de confusión, dificultad en el pensamiento crítico y la capacidad de distinguir la información de calidad, e incluso provoca sentimientos de ansiedad. Sentimientos que no son agradables y no deberían sentir desde la infancia ya que, a esas edades no tienen suficientes herramientas para afrontarlos.
En la intervención con niños, niñas y adolescentes desde el Servicio de Atención y Apoyo a las Familias -SAAF, han sido varias veces en las que nos dicen que usan la red social de TikTok como motor de información. En esta red, toda persona puede subir un video sobre cualquier tema, por lo que es probable que la información, por ejemplo, para un trabajo de clase, alguna duda sobre su educación sexual u otro tema sea incorrecta y peligrosa.
Entonces, ¿qué podemos hacer como personas progenitoras o representantes legales? Como profesionales conocemos que no es fácil dedicar el tiempo suficiente y de calidad a nuestras hijas e hijos tras una jornada de estrés en casa o en el trabajo. Además, podemos pensar que es positivo que tengan su entretenimiento con el móvil o que sea una necesidad para conseguir información para las tareas escolares. Pero, si no fomentamos el adecuado uso y supervisamos los contenidos, podemos poner en peligro el bienestar de nuestras hijas e hijos.
A continuación, proponemos una seria de pautas para que la información que reciban nuestros hijos e hijas sea la más correcta o, al menos, contrastada:
- Ofrecerles la suficiente tranquilidad para que tengan confianza en preguntarnos. En ocasiones, podremos tener vergüenza de hablar de algunos temas concretos, pero ¿preferimos que lo hable con alguna persona desconocida o que tenga una información peligrosa? O, tal vez, tampoco tengamos una respuesta segura, pero, puede ser una actividad enriquecedora para ambas, el hacer un trabajo de búsqueda de información entre progenitores e hijos e hijas.
- Es necesario que, siempre que podamos, intentemos actualizarnos y poder conocer los riesgos y gestionar el cómo nuestros hijos e hijas utilizan las redes sociales, dispositivos digitales e Internet en general. Para ello, podemos hablar con profesionales de Funcasor o propiciar a que los chicos y chicas nos enseñen. Sabemos que menores y adolescentes cuentan con más facilidad en el aprendizaje informático, respecto a las personas adultas, este concepto se denomina “brecha de acompañamiento”, ¿cómo puedo acompañar a mi hijo e hija en algo que no conozco?
- Contrastar la información que nos den nuestros hijos e hijas, en el caso de que la hayan buscado de manera autónoma la información. De esta manera, puede surgir un tema de debate dentro de la familia, ya que, a medida que las niñas y niños van creciendo, empezarán a tener su propio criterio, diferente al de sus progenitores, y lo mejor será que dicho criterio se base en una información correcta.
Estas pautas para trabajar en la familia no son fáciles de realizar, es necesario hacer una inversión de tiempo y de paciencia, pero tenemos la seguridad de que aumentarán la confianza entre progenitores y sus hijos e hijas, además, de tener una información sólida. El Servicio de Atención y Apoyo a las Familias –SAAF puede ofrecer más información sobre el tema o asesoramiento para cada caso concreto.
Dichas acciones se realizan dentro del proyecto “Apoyo psicológico en menores, adolescencia con sordera y sus familias II”, financiado por el Gobierno de Canarias, con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.
Esta noticia ha sido adaptada gracias al proyecto «Servicio de Intérpretes de Lengua de Signos Española-SILSE- Gran Canaria y Fuerteventura», financiado por la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias del Gobierno de Canarias.
[pvcp_1]
