Referente de personas con sordera en la infancia y adolescencia

La familia es el primer entorno de aprendizaje de la infancia y, por lo tanto, el primer agente educativo cuya labor continúa durante la adolescencia e incluso en la etapa adulta. En la familia, las niñas y los niños encuentran sus primeras lecciones de vida y adquieren comportamientos y actitudes que ayudan a construir su personalidad, aprendiendo y reconociendo lo que quieren y lo que no.  Además de la familia, aparecen otros agentes sociales como la escuela y otras personas que intervienen en el desarrollo personal en la infancia y adolescencia.  

Es importante, tanto para la infancia y adolescencia como para las familias, conocer quiénes son las personas que se involucran en la creación de la personalidad y en el desarrollo personal de menores y adolescentes, conocer quiénes son las personas referentes que influirán, de alguna manera, en el futuro de la persona menor de edad.  

Así pues, las personas que participan en la infancia y adolescencia con sordera son un modelo donde el niño o la niña se mira y aprende de los comportamientos y experiencias positivas y negativas que influyen en su vida.  

Sin embargo, además de la familia, los niños y las niñas con sordera necesitan ejemplos de su misma edad o mayores donde sentir una identificación, ver a otras personas que hagan uso de la lengua de signos española, con audífonos e implantes, o personas oralistas que se beneficien de estas mismas prótesis auditivas. Es necesario conocer y ver a personas, observar que estén en la misma situación, que hayan superado las barreras de comunicación que puedan inspirar a menores y adolescentes con discapacidad auditiva a no rendirse y ver distintas alternativas para un adecuado desarrollo personal. Además, la presencia de estos referentes en los medios de comunicación y en la sociedad, en general, contribuye a sensibilizar a la población sobre las necesidades y desafíos que enfrentan las personas con sordera.

Es fundamental promover la inclusión y la diversidad en todos los ámbitos, y tener referentes con sordera que utilicen la lengua de signos, implantes cocleares, audífonos y ayudas técnicas.  En la infancia y adolescencia es una forma efectiva de fomentar la aceptación y la igualdad de oportunidades para todas las personas, independientemente de sus capacidades auditivas. 

En resumen, la presencia de referentes con sordera en la infancia y adolescencia es crucial para inspirar, sensibilizar y promover la inclusión de las personas con sordera en la sociedad.  

Esta noticia ha sido elaborada gracias al proyecto «Apoyo psicológico en menores, adolescencia con sordera y sus familias II», financiado por el Gobierno de Canarias, con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.