Durante mucho tiempo, fueron familiares, amistades o personas cercanas, quienes, con ánimo de ayudar y de manera voluntaria, desempeñaban esta labor. Sin embargo, esta dependencia afectaba al ejercicio pleno de los derechos y la autonomía de las personas con sordera. Por ello, en 1987 se comenzaron a dar los pasos necesarios para profesionalizar esta figura. Tras este proceso de reconocimiento y profesionalización, se ha hecho evidente que esta labor conlleva ciertas particularidades físicas que inciden directamente en la salud de quienes la ejercen y existen aspectos concretos que conviene abordar desde una mirada preventiva. Uno de los problemas más comunes que experimentan las intérpretes de lengua de signos son los trastornos musculoesqueléticos (TME). Diversos estudios han señalado que entre el 70 % y el 92 % de las personas que ejercen esta profesión sufren molestias físicas, especialmente en el cuello, los hombros, los brazos y las muñecas. Los movimientos repetitivos, posturas forzadas, brazos en tensión, giro de articulaciones, hombros cargados… Día tras día, durante horas, acaban pasando factura. Por ello, no es raro que empiecen a aparecer dolores que pueden convertirse en lesiones serias: tendinitis, sinovitis, síndrome del túnel carpiano o del manguito rotador, entre otras.
Además de lo físico, hay que sumarle el factor emocional: el estrés, la presión asociada al rendimiento, condiciones ambientales inadecuadas… Todo ello tiene un impacto directo sobre la salud de las profesionales. De hecho, se ha observado que los factores psicosociales pueden agravar o incluso precipitar la aparición de lesiones físicas, lo que a su vez afecta al estado emocional, la calidad del sueño y el desempeño profesional en muchas ocasiones. Por estos motivos es tan importante hablar de prevención. En este sentido, podríamos hablar de dos tipos: - Prevención en el trabajo: buena organización de los servicios (preparación previa, descansos, trabajo por turnos, número de profesionales adecuado, etc.), formación en higiene postural, ajustes ergonómicos del entorno de trabajo, derecho a la desconexión digital, etc.
- Prevención individual: regulación emocional, desconexión real en horarios de descanso, dedicar tiempo a ejercicios compensatorios que fortalezcan la musculatura implicada, entre otros.
Por todo ello, es necesario seguir asumiendo un compromiso conjunto, a través de campañas de visibilización, evaluaciones médicas periódicas, políticas laborales que tengan en cuenta las condiciones específicas de esta profesión y la responsabilidad individual de cada profesional. Solo así será posible garantizar unas condiciones óptimas que favorezcan una buena salud física y mental, algo que incidirá directamente en la mejora de la calidad de los servicios que se ofrecen a las personas con sordera. Esta información ha sido adaptada a Lengua de Signos Española, gracias al proyecto «Servicio de Intérpretes de Lengua de Signos Española -SILSE- Tenerife», financiado por la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias, a través de la Dirección General de Dependencia y Discapacidad del Gobierno de Canarias y la cofinanciación del Excelentísimo Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna. 
