En el contexto del Mes del Orgullo, es fundamental visibilizar a quienes viven en la intersección de múltiples identidades, como las personas con sordera que forman parte de la comunidad LGTBIQA+. Este colectivo enfrenta desafíos únicos derivados de la falta de accesibilidad y representación, lo que a menudo resulta en una doble invisibilidad. Las personas con sordera LGTBIQA+ se suelen enfrentar a barreras tanto dentro como fuera de sus comunidades.
A pesar de los desafíos, hay figuras que destacan por su activismo y talento como, por ejemplo, Pilar Lima. Es la primera senadora con sordera en España, activista comprometida por los derechos de la comunidad sorda e integrante del colectivo LGTBIQA+. Su labor ha sido fundamental para visibilizar la discapacidad en espacios tradicionalmente normativos. Su presencia en el Senado representa un paso significativo hacia una política más inclusiva y verdaderamente representativa.
Por otro lado, Nyle DiMarco es modelo, actor y activista con sordera estadounidense, que ha roto barreras en la industria del entretenimiento. Fue el primer concursante con discapacidad auditiva en ganar los programas de televisión «America’s Next Top Model» y «Dancing with the Stars». DiMarco se identifica como «sexualmente fluido» y ha utilizado su presencia mediática para abogar por la representación de las personas con sordera y LGTBIQA+ en los medios. Es autor del libro «Deaf Utopia», donde comparte su experiencia como persona con sordera y queer, y ha producido contenido como la serie Deaf U y el documental Audible, ambos en Netflix. Además, en 2025 codirigió el documental «Deaf President Now!», que narra las protestas estudiantiles de 1988 en la Universidad Gallaudet, un hito en la historia de los derechos de las personas con sordera.
En el Centro Residencial «En compañía», la presencia de estas personas referentes se convierte en una herramienta educativa y transformadora. Incluir y visibilizar a referentes en las actividades fomenta el respeto y la comprensión de la diversidad afectivo-relacional, contribuyendo a derribar prejuicios y a fortalecer una identidad positiva.
Entre las actividades que se desarrollan en el centro en torno a la diversidad afectiva, destacan, por ejemplo, el desarrollo de talleres sobre los tipos de relaciones personales. Se abordan las diferencias entre relaciones íntimas, familiares, de amistad y profesionales. También se trabaja la importancia del consentimiento, el respeto y los límites personales. Asimismo, se realizan dinámicas de grupo con juegos de roles, que permiten identificar estereotipos
y prejuicios sobre la diversidad sexual y de género. Se crean espacios de reflexión guiada con las personas usuarias, donde se presentan testimonios de personas con sordera LGTBIQA+, generando conversaciones seguras y libres de juicios.
Trabajar la diversidad afectiva, sexual y de género con las personas usuarias es fundamental para construir una sociedad verdaderamente inclusiva. Promover el respeto por la diversidad en todas sus formas no solo garantiza el ejercicio pleno de los derechos humanos, sino que también permite que cada persona pueda vivir y expresar su identidad de manera libre, segura y digna. Es solo reconociendo y valorando estas intersecciones que podremos avanzar hacia una convivencia más justa, empática y enriquecedora para todas las personas.



